Abogados Agobiados

Somos peligrosos leones defendiendo a nuestros clientes y luego nos mostramos incapaces de exigir nuestros propios derechos como participantes en la administración de justicia

Lo malo de que el Gobierno Picapiedra le haya hurtado las vacaciones a los abogados convirtiendo agosto en cinco míseros días inhábiles es que a duras penas podrán aquéllos desconectar del trabajo. Los clientes les llamarán para preguntarles cosas más o menos relevantes o, simplemente, para comprobar si concilian la vida familiar y la laboral. Of course not. Para concilio el de Trento. Como uno de esos abogados agobiados, recuerdo la canción de Sabina y me pregunto quién me ha robado el mes de agosto. Culpables hay muchos aunque a ellos se les aplica la presunción de inocencia, a diferencia del rey ex-emérito.

Culpable es el Ministerio de Justicia que vendió la milonga de que convirtiendo el único mes inhábil del año en hábil se recuperaría todo lo no trabajado por el confinamiento del Covid-19. Fue quizá una manera de disimular el estrepitoso fracaso que supuso una plataforma inútil que dejó a miles de funcionarios de la administración de justicia en sus casas sin poder teletrabajar como sus compañeros de Hacienda o Educación, por poner dos ejemplos. En estos tiempos de simpas borbónicos las cortinas de humo son armas apreciadas. Si se habla de una cosa, no se habla de la otra. Y todo el funcionariado de justicia cogiendo vacaciones como mandan los cánones. Excepto los del título.

Culpable es también el Consejo General de la Abogacía Española, que ha demostrado ser un órgano indolente y sumiso ante el CGPJ y el ministerio. A los abogados españoles les sirven de poco los comunicados de repulsa aunque con ellos sea más fácil limpiarse el sacrosanto imperio romano. Si el CGAE y sus colegios territoriales no se ganan las habichuelas y defienden sindicalmente a sus asociados, los acabarán perdiendo. Todo será cosa de que alguno de ellos coja la Ley Ómnibus por montera y haga aquello que suele: litigar. El día en que el ejercicio de la abogacía no dependa de la colegiación obligatoria asistiremos a la estampida sin fin.

Por último, los principales culpables de este microverano en el que nos siguen notificando cosas por Lexnet y los plazos cuentan desde el 11 de agosto somos nosotros, los abogados de a pie. ¿El motivo? Nuestra incapacidad para apaciguar los egos, para organizarnos, para ir a la huelga y forzar la eliminación de la semi-esclavitud a la que nos han sometido. Este annus horribilis 2020 abogados y procuradores vamos a tener sólo cinco días de vacaciones (y algunos a los que han señalado vistas en esta semana ni siquiera eso), nos obligan a cobrar el 21% del IVA a nuestros clientes y los inscritos en el Turno de Oficio cobramos (tarde) a 1,5 €/hora; pero colgamos mensajes de queja en Twitter y le damos a Me gusta a los de los compañeros. Y tragamos.

Somos peligrosos leones defendiendo a nuestros clientes y luego nos mostramos incapaces de exigir nuestros propios derechos como participantes en la administración de justicia. Quizá sea porque conocemos cómo (de mal) funciona la misma. Pero tenemos que cambiar el sistema desde dentro, como cantaba Morente a Lorca. No seamos Boabdil. Alcémonos y reinvidiquemos. Que se agobien otros.

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