Análisis

antonio morillo

Nosotros también, pero…

Una cosa es la libertad por la que luchamos y otra las ofensas que ha hecho ese tal Hasél

Nosotros también estuvimos, y varias veces, en algaradas estudiantiles cuando estudiábamos en la Universidad. Desde colocar en Granada una bandera en el aristocrático Casino de Puerta del Sol en una manifestación. O pasear por Granada un ataúd significativo de unas propuestas de estudio denegadas por el Ministerio de unos compañeros, hasta colocarle unos calzoncillos a la estatua de Carlos V frente a la Facultad de Derecho. Comprendo por eso muy bien la solidaridad de los jóvenes que en estos días han revolucionado varias ciudades. Pero… hay varias diferencias, una que luchábamos por una democracia y contra la dictadura que prohibía hasta reuniones de cuatro personas.

Una vez en la Gran Vía frente al Gobierno Civil cantábamos contra el gobernador, porque los grises entraron en la Universidad dando leña: "Sal al balcón mi querida mariposa…". Otra diferencia es que no rompíamos escaparates ni lanzábamos objetos contra la Policía que nos perseguía. Otra, que no defendimos nunca a un terrorista ni a un vaina como el ropero Hasél, que se cree dueño del mundo actuando como un déspota y un carajote. Entiendo y pienso que a pesar de que los integrantes de las manifestaciones de antes y ahora son de parecidas edades, no son lo mismo antes que ahora. Y sobre todo los actuales, movidos por radicales independentistas o extremistas cercanos a Iglesias, Echenique y a organizaciones ultra comunistas (que más quisieran parecerse a Carrillo). Todo en pro de llevarnos a una República y a una 'democracia -ja, ja, ja- trotkista'. Por supuesto, y no obstante, toda democracia es perfeccionable.

Y pensando, pensando, digo que los jóvenes de ahora en su antoría se ilustran, mueven y actúan por los canales de la redes sociales, no por literatura y "sesudos artículos" de los periódicos nacionales o provinciales. Sus vías de comunicación y concentración son las plataformas de mensajería WhatsApp o Telegram (éstas promueven y conciertan las manifestaciones), Facebook, Twitter, Youtube, Tikton Meetric y Tinder. Y aunque nos suenen a chino, por ahí es por donde se debería actuar haciendo campañas de información para desenmascarar a estos ideólogos falsarios. Que una cosa es la libertad que por ella todos luchamos y lucharemos, y otra es la bravuconería, amenazas y ofensas que el tal líder leridano rapero Hasél ha hecho y hace incluso alabando a ETA y al Grapo.

P/D, Las manifestaciones virulentas sobre todo en Barcelona producidas estos días están teledirigidas y auspiciadas por dos fuerzas, una por los independentistas radicales catalanes y otra por los políticos cercanos o afines a Iglesias, a Echenique y a la República. Ellos confluyen. orientan y dirigen por los las redes oficiales. Y hay muchos ejemplos de ello.

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