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Somos menos

Entre el crecimiento negativo y la emigración de nuestros jóvenes no llegamos a 100.000

Durante años, al llegar diciembre, he estado interesado en conocer los datos del censo local, por si llegábamos a los 100.000 habitantes. Era una frontera emblemática que, además, nos traería más ingresos del Estado, en proporción. Quiero decir que 99.000 no nos daría lo que esa frontera. Cosas mías. Porque hemos subido muchos años pero no hemos llegado. Y este último año hemos decrecido. Casi 500 ciudadanos menos que el año pasado. Entre el crecimiento negativo y la emigración de nuestros jóvenes (sé de esto, créeme) nos vemos que no llegamos a la cifra que nos beneficiaría. No somos los únicos, bien es verdad, pero se ha invertido la tendencia que venía siendo imparable. En beneficio de otras ciudades de nuestro entorno. Si se cierran las fábricas, se van los cuarteles, no se terminan los polígonos ni se hace una enérgica política en el turismo, porque no se terminan los museos, no se exponen los atractivos y todo eso, pues la gente se vuelve volandera y buscadora de su nicho de empleo, de su trozo de futuro. Además de los que no vienen, ¿para qué?

Somos menos y lo que es peor, ¿somos más viejos? Me gustaría conocer los datos de nacimientos y defunciones, más los números de los jóvenes que se van al Reino Unido o a la Gran Puñeta buscando un trabajo, porque aquí no lo hay.

Se necesita valor para ser alcaldesa, ponerse sobre los hombros todo esta carga. Incluido el robo de la Caja Municipal, que todavía sangra. Y mostrar la cara más jovial y optimista, aunque te la partan. Se necesita valor, qué duda cabe. Y unas dosis de ilusión extraordinarias. Porque lo primero que tiene es la información correcta, los calendarios de las cosas, la voluntad y la capacidad de decidir. Dentro de los márgenes, es natural. De la Ley y de los Presupuestos. Ni puede todo, ni mucho menos infinitamente. Y además esta correlación de fuerzas, este carácter que tenemos, esta dificultad para meter el hombro en los temas de todos, esa educación que nos falta para no escupir el chicle o recoger la caquita del perro (el que no lo haga, claro). Y no votar al que no se lo merece, por muchas fotos que le hagan (a nuestra costa) y todas las sonrisas que nos lanza en las redes sociales, que son tan baratas. Es un ejemplo, claro. Es que además está ya VOX aquí, detrás de cada equivocación, cada metedura de pata, cada ineficacia, cada cosa fallida. Se ha erigido en alternativa, son de los que hablan claro y, además, le están haciendo gratis la campaña. Somos menos y llega VOX, si llega, que aseguran que llega pero vaya usted a saber cómo y cuántos. Somos menos, somos incertidumbre. Cada vez más.

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