El escaso éxito de los fastos del Bicentenario de la Constitución de 1812, celebrados en el peor año de la crisis económica mundial, no impidió que volviéramos a la carga con la celebración del Tricentenario de la casa de contratación unos años después, con menos éxito aún que el anterior. Voy a pensar que ese debe de ser el motivo de que los 150 años que se cumplen el martes de La Gloriosa, el último gran acontecimiento político de relevancia acaecido en Cádiz, vayan a pasar prácticamente desapercibidos. En aquel levantamiento contra los borbones emergen personajes apasionantes de la provincia como Fermín Salvoechea, Ramón de Cala o Paúl y Angulo. Contribuyeron a la redacción de una Constitución mucho más determinante que la del Doce. La de 1869 sí se planteó abolir la esclavitud, acabar con el trabajo infantil y que el Estado fuera laico. 1868, más que 1812, fue el principio de nuestra modernidad.

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