Análisis

Rafael Duarte

Ay, pena, penita, pena…

Si nacieron mellizas o gemelas, ¿cómo va a denominarse extranjera la lengua hermana?

La pena que no se cura, es una pena creciente, si no la curas tú mismo, no la curará la gente… El ramalazo en eco de la letra suena a verdad, a telurismo y alma. A plomá cartesiana y a pared. Por lo que, esta tarde, parece que estoy en San Millán de la Cogolla, oyendo el rezo: Cono aiutorio de nuestro dueno, dueno christo, dueno salbatore, qual dueno get ena honore, e qual duenno tienet ela mandatione cono patre cono spiritu sancto enos sieculos de lo sieculos...

¿Por qué leo esto? Porque mi amigo y estimado Dr. José Chamorro, me saca del estupor al comprobar que el 28 de diciembre, día de los santos inocentes, que no ilusos, el B.O.E. edita la Resolución de 17 de diciembre de 2018, del Instituto Cervantes, por la que se publica el Convenio con la Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea, para la formación de profesorado en el ámbito de la enseñanza del español como lengua extranjera.

¿Por qué me indigno? Porque hace aproximadamente treinta y pico años, el lingüista Emilio Alarcos exaltó en la Universidad el nacimiento de la lengua castellana y el copista que traducía la glosa que cito, era con casi toda seguridad, vasco-románico. Con lo cual se encontraban juntos los primeros testimonios del castellano y del vasco. Si nacieron mellizas o gemelas, cómo va a denominarse extranjera la lengua hermana? ¿Para qué la estudié con deleite si aparentemente es lengua intrusiva?

Porque no todas las glosas están en romance, al menos el traductor iba copiando en los márgenes los elementos léxicos que no conocía. Pero es que un par de glosas están redactadas en vasco, y no en latín ni romance. Esto demuestra la tesis de Alarcos, de Lapesa, de Manuel Albar y de Menéndez Pidal, de ser el castellano en el fondo, un latín vasconizado, una lengua que fueron creando gentes euskéricas romanizadas.

Cuando interviene la política se encenaga todo. Y como la memoria no histórica parece no interesar, ni parece digna de estudio ni de planes educativos, pues rememoro mis asignaturas que parecen perder valor en la política educativa.

Mi adorado Lázaro Carreter afirmaba que el castellano es la lengua supranacional llamada ahora español y es la lengua con la que nos entendemos unas veinte comunidades políticas entre el Pacífico y el Mediterráneo.

El resultado es que un latín mal aprendido por indígenas que tendrían por lengua propia el vasco o algún dialecto emparentado con éste, crearon la lengua española que ahora resulta ser extranjera. ¿Resultado de lo que la Bernarda guarda?

En bachillerato estudiábamos "Amigos e vasallos de Dios omnipotent, si vos me escuchássedes por vuestro consiment, querríavos dezir un buen aveniment". Que suene el gran Berceo, milagrosamente con sus milagros en este breve elogio de la lengua más nuestra.

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