La esquina del Gordo

Aprobado en frivolidad

Una época donde se empieza a notar que nadie cree en nada ni en nadie y que todo parezca una broma de mal gusto, la frivolidad se convierta en asignatura obligada

Algo es algo. Aparcada la vertiente política, merece atención los resultados de las investigaciones sociológico-feministas que de hecho superan en profundidad y presupuesto a los estudios sobre el medio ambiente, la pandemia y, si me apuran, hasta los que se dedican al control del gasto público. Ahí tiene los titulares de prensa generalista que no se para en barras y que a diario echan su cuarto a espadas: "Placer y sexo: 10 curiosidades sobre el orgasmo". "Ester Expósito se desnuda totalmente e Instagram no la censura". "La rusa Irina Baeva y el sensual pijama que usa en la cama". "Emily Ratajkowski posa totalmente desnuda para presumir de barriguita", "Una erótica Miley Cyrus muestra su 'almejita' en un tanga rojo". Todo, como puede apreciarse, dentro del rigor científico que el asunto merece y donde, según la Ley Trans, lo importante será saber si estas intelectuales pertenecen al género femenino o al masculino. ¿Sigo?

Si hacemos un vuelo rasante por las inquietudes intelectuales de nuestra patria, podemos leer: "Kiko Rivera, fichaje bomba de 'SV 2021': lista completa de famosos". "Isaac, 'Caballito de mar' y ex de Falete, vive en la miseria". "Jesulín de Ubrique le clava a Belén Esteban una silenciosa estocada en todo lo alto". "Rocío Flores y Gloria Camila dan la estocada a Rocío Carrasco con un gesto letal". "¡Cene con Leticia Sabater por 300 euros!". ¡Qué emocionante aventura por tan poco dinero!

Estamos, pues, en la obligación de digerir que arruinada la economía productiva y en auge la industria política, todos aquellos que tengan algo que enseñar lo hagan sin reparos respetando, eso sí, la transversalidad y lo que sea menester para que la cultura no decaiga y siga dando de comer a todos los que viven de esa nueva industria, la única que quedará en este radiante país con tantos —y tantas— honoris causa y tantos másteres antropológicos y antropométricos como demuestran los Jorge Javier, Wyoming, Cintora, Mejide, Évole, Rahola… (perdone que no siga, ¡es tan amplio el santoral…!). 

Eso para no hablar de la forma infalible de caramelizar las cebollas sin utilizar azúcar, o cómo conseguir las mejores zapatillas de trekking 2021, el rizador de pestañas o el robot aspirador definitivo para barrer los bajos del sofá. Todo esto lo superamos con nota, vamos, que el que más y el que menos supera el notable. Hay que comprender que una época donde se empieza a notar que nadie cree en nada ni en nadie y que todo parezca una broma de mal gusto, la frivolidad se convierta en asignatura obligada y en la panacea para que unos puedan seguir viviendo del cuento y, de paso, mantener a los demás en la ignorancia del drama que se vive. Si no de qué iban a tener eco la tragedia griega entre la Pantoja y su preclaro hijo Kiko, o cómo no entender la lista de espera para los vaqueros de Cristina Pedroche, de Zara, si son máxima tendencia y los favoritos de Victoria Beckham.

Hay que frivolizar obligatoriamente, porque si no lo hace puede desarrollar úlceras de estómago o, peor, infartos, y no están las urgencias para estas frivolidades.

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