Análisis

alejandro barragán

Anuncio prenavideño

El anuncio habrá de empezar así: Media docena de actores y actrices actúan como si no fueran actores o actrices actuando, como si fueran reales, como si olieran, tan cercanos a ti que asustan, como cogidos de cualquier familia, con sus problemas y sus virtudes, normalitos tirando a guapos. La música, en esta primera parte, es agradable, saltarina, que arranca sonrisas, hasta que en la segunda parte todo cambia. En ese momento un vacío se abre en la pantalla y el espectador parpadea para comprender que el principio era una pose teatral, que la alegría desaparece, que un trasfondo oscuro, con lúgubre melodía, se está abriendo paso hasta que la tensión se te anuda en el estómago. Los personajes están desnudando sus almas. No es erotismo. Es pura pornografía espiritual con ropa. Escuchas el sollozo de una de las actrices, que bien podrías ser tú, porque la escuchas como saliendo de dentro de ti, y te entran ganas de llorar. ¡Qué carajo...!, te dices, censurando tus propias palabras. La historia culpabilizadora te atrapa y ya no puedes dejar de ver el anuncio, ahí, incrustado en la pantalla de tu móvil (quién ve la tele). La melodía ya no es tenebrosa, sino tétrica, triste. Tú tienes la culpa. Eres culpable, eres culpable, te escupe el anuncio a cada fotograma. Eres culpable del mal del mundo y te hacen creer que las víctimas son quienes te rodean, tu trabajo, tu entorno, tu planeta. Esperas el final, a que llegue el llanto abierto, catártico, redentor, y te topas con ese sorprendente giro final de la historia con música emocionante. El anuncio prenavideño acaba súbitamente con una frase de autoayuda gratuita. Algo así: Gestión de Residuos Nicanor, una familia limpia es una familia afortunada. Y listo. No necesitamos mostrar el producto ni decir el precio; nos bastan tus lágrimas.

Cuando termina el anuncio, sólo queremos que lo compartas, lo viralices y digas, pero qué bueno es, qué arte: me voy a comprar. A lo mejor, no te vas a comprar inmediatamente, pero, ay, ¿y si sí?

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