Alfred García

Si tuviera que señalar con el dedo acusador sería -¡oh, sorpresa!- a la casta política

Me pregunta Juanma si me limitan lo que escribo en estas Balas de plata y le respondo que no, que disfruto de absoluta libertad (siempre que, claro está, no ponga algo que adelante por la derecha a la legalidad vigente) y me pide que escriba sobre la jugarreta que han hecho a muchísimos opositores al cuerpo de la policía nacional. Al parecer, el día 30 de noviembre hicieron las pruebas de acceso, el 12 de diciembre salieron las notas y cuál fue su sorpresa cuando comprobaron que la Dirección General de la Policía fijó unas notas de corte para ser considerado "apto" en Ortografía en el 6,2 cuando en la convocatoria publicada en el BOE se pedía un 5. Es más, me explica Juanma -que además de opositor es un guitarrista de muchos quilates-, las notas de corte en años anteriores habían sido incluso inferiores al 5 (50 puntos sobre 100). Los sindicatos están que se suben por las paredes y los opositores se ven abocados a recurrir esta injusticia que los aleja de poder cumplir su sueño policial.

Es sorprendente este interés de la DGP porque sus futuros agentes tengan una ortografía correcta y adecuada. Imagino que será por aquello de que no escriban "urto" en los atestados policiales y de que sepan leer y hacer comprender sus derechos a algún detenido caído en desgracia.

Por otro lado, "harden" las redes con Otra luz, el libro de presuntos poemas de Alfred García publicado por la todopoderosa Penguin Random House. El joven cantante de la penúltima promoción de Operación Triunfo, famoso por cierto a resultas de sus simpatías por el independentismo catalán y una ya truncada relación sentimental con una compañera de OT, se ha lanzado al estrellato poético con una selección de ripios que son de todo menos poemas: en realidad son una falta de respeto a la poesía clásica y moderna y a sus dipsómanos, seres melancólicos que la leen y escriben.

La culpa, entiendo, no es de Alfred quien, como corresponde, busca hacer caja y amortizar mientras pueda la fama obtenida en su paso por televisión. Del mismo modo podría defenderse también que la responsabilidad no es de PRH, puesto que lo que hace es dar a yonquis -todos los lectores lo somos- la mierda de la buena que necesitan. Y continuando, pensamos, ¿será culpa, por tanto, de esos lectores que consideran que escribir "-¿Sabes qué?/-¿Qué?/-No lo sé" es poesía urbana y actual? Tampoco me inclino por esa opción.

Si tuviera que señalar con el dedo acusador a alguien o algo sería -¡oh, sorpresa!- a la casta política que ha orinado durante las últimas décadas en el descuidado jardín de nuestro sistema educativo; en las asignaturas de cultura clásica, en la lengua y literatura, en la rama de letras puras en pleno. Je' accuse a los responsables de que muchos jóvenes no sepan diferenciar la hiel de la miel. Y entonces -reflexiono-, ¿pasaría Alfred García las notas de corte de la DGP sin la ayuda de los correctores de Penguin?

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