El ya exalcalde Alberto Ruiz-Gallardón mantuvo durante años Madrid en obras para soterrar la M-30. Resultado de esa ingeniería faraónica, hoy los madrileños disfrutan de Madrid Río, en torno a su mítico Manzanares. Con amplios espacios verdes para pasear a pie o en bicicleta. Con zonas para el juego infantil. Con instalaciones de ocio y gastronomía, con un importante centro comercial como epicentro de comidas y compras. Madrid Río es la opción moderna del tradicional paseo dominical por los jardines del Retiro. En definitiva, una fórmula de muchísimo éxito en la capital.

Recuerdo que en un viaje reciente a Oporto me impresionó cómo la ciudad había sabido crecer en torno al río Duero, aprovechando al máximo su potencial. Con una bellísima estampa de las bodegas centenarias y sus característicos barcos utilizados tradicionalmente para llevar las barricas de vino desde los viñedos hasta las bodegas. Con el Puente Don Luis I como punto de unión entre ambas orillas. Un entorno idílico para el disfrute de lugareños y visitantes.

¿Por qué nosotros tenemos que ser menos? En El Puerto tenemos la suerte de contar con un magnífico río, en su plena desembocadura. Un Guadalete que muere en el edén marítimo de la bahía. Ahí está, un río olvidado por tantos gobiernos de todos los colores. Que vivía con el consuelo de las caricias de su Vaporcito. Ni siquiera eso le queda.

¿Qué río queremos para nuestra ciudad, paisanos? Ahora resurge un proyecto de revitalización, que parece que ha puesto de acuerdo a nuestros políticos. Si me preguntan a mí, yo quiero un río amable, con espacios verdes y sostenibles. Una verdadera zona de uso público. Un punto de encuentro. Gratis y para todos. Con zonas infantiles innovadoras (famosos son los enormes y pintorescos toboganes de Madrid Río). Un río activo, pero de disfrute público, al alcance de todos.

Por supuesto, hay cabida para la iniciativa privada. Sobre todo, para nuestros hosteleros. Para una oferta gastronómica de calidad, pero siempre fiel a nuestra identidad. Pero nunca los servicios privados deben eclipsar el verdadero sentido público de nuestras calles. Este verano el SOKO y la noria de París nos deslumbraron a todos, y no dejaron dormir a más de uno. La construcción del modelo de ciudad que queremos nunca debe dejar de lado la sostenibilidad y el bienestar.

Guadalete, parece que llega tu hora. Esperemos que no sea solo papel mojado, y podamos disfrutar de ti como otras tantas ciudades disfrutan de su río. Hasta nuestra Fuente de las Galeras se ha puesto guapa para ti. Confiemos en nuestros políticos, para que sepan salvar sus diferencias y su continuo escaparate político de las redes y, por una vez, todos remen en el mismo sentido.

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