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Los vecinos de El Puerto no se caracterizan por volcarse a la hora de acudir a las urnas. Más bien al contrario, el de El Puerto es un electorado al que le cuesta franquear la puerta de su colegio, como si hubiera algún muro invisible que se lo impidiera, parecido a aquella película de Buñuel en la que una fuerza misteriosa impide a los asistentes a una cena traspasar el umbral de la sala. Sin embargo, si hay un sitio donde cada votante es a su vez un militante ese lugar es El Puerto. La ciudad portuense cuenta con asociaciones de vecinos, de solidaridad con el pueblo saharaui, foros sociales, protectoras en defensa de los animales, grupos ecologistas, organizaciones feministas, plataformas de pensionistas, entidades benéficas y solidarias... Es difícil encontrar algún portuense que no esté implicado, directa o indirectamente, en alguna entidad o colectivo. ¿Por qué se produce entonces una abstención tan alta en las convocatorias electorales? ¿Por qué en ciudades menos cohesionadas socialmente, la población acude a las urnas con mayor entusiasmo? Es difícil responder con seguridad, es posible que sea por razones culturales. Aunque también se observa que en El Puerto hay dos modelos: por una parte, el ciudadano que se involucra y toma partido de manera activa y entusiasta, y por otra un grupo que no participa y al que es difícil sumar para cualquier causa; aunque repercuta en su futuro, piensan que no va con ellos y no terminan de creérselo. Se trata de un grupo anclado en el pasado, cuando las decisiones las tomaba una minoría, y que piensa que esa realidad no ha cambiado ni puede cambiar.

En estas pasadas elecciones ha prevalecido este sector, de ahí que la abstención haya sido de un 44,5% y que la participación haya alcanzado tan sólo el 55'4%, menor que en las pasadas elecciones al Parlamento de Andalucía, cuando participó el 60% del censo. Como es habitual, la baja participación ha favorecido a los partidos de derecha y centro derecha, y ha permitido el ascenso de una formación que en principio no esperaba alcanzar tanto respaldo.

Habría que preguntarse por qué la abstención se mantiene tan alta en El Puerto pese a varias generaciones viviendo ya en democracia. La abstención distorsiona la realidad y proyecta una imagen que no se corresponde con la implicación de tantos portuenses en tantas causas sociales.

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