Alfredo Sanzol. Autor y director teatral

"El trabajo de dirección me lo tomo más como una colaboración"

  • El teatro municipal Pedro Muñoz Seca acogerá esta noche el pase de la representación 'La calma mágica'

-'La calma mágica' comienza en una entrevista de trabajo donde a Oliver, interpretado por Iñaki Rikarte, le ofrecen probar unos hongos alucinógenos. Desde este inicio se puede esperar cualquier cosa...

-Lo de los hongos apareció como una manera de darme a mí mismo libertad para meterme en un mundo más onírico en el que aparecieran elementos de fantasía y en el que las aventuras de Oliver cogieran un color más exótico. De todas maneras, estas fantasías que produce la alucinación de los hongos están muy ligadas a emociones y sentimientos reales, no hacen que los personajes se deshumanicen sino al revés, los pone en situaciones extrañas que los hacen superarse a sí mismos.

-A pesar de que esta función es una comedia, la historia tiene como base "la búsqueda de la dignidad y del sentido de la vida". ¿Queda claro al verla?

-A la hora de hacer comedia una gran referencia son los Monty Python, tienen una película que me ha influido mucho, El sentido de la vida. Creo que el contar historias poniendo la mirada alta y al mismo tiempo lograr obtener humor de las grandes preguntas es mi objetivo, lo que realmente me interesa y me atrae.

-Marcos Ordóñez, de 'El País', ha comentado que "es un maestro a la hora de pasar del humor al dolor, y viceversa, sin que advirtamos el tránsito". ¿Qué elementos usa para ello?

-Es algo que intento hacer para no perder de vista la empatía con el personaje, para no deshumanizarlo, y para mantener al público conectado consigo mismo. Es importante ese elemento de mantener siempre una empatía con el personaje, que no deje de verse como un ser humano igual a ti.

-Ha explicado en anteriores ocasiones que 'La calma mágica' está dedicada a su padre, "al deseo de poder volver a hablar con él y al rechazo de que las personas se vayan para siempre". Con la marcha de Aitor Mazo, ¿la obra toma otra dimensión?

-La muerte de Aitor ha sido algo terrible para nosotros, algo totalmente inesperado porque se encontraba muy bien. La calma mágica se hizo con él, era una parte esencial de la creación del espectáculo, eso es lo más importante para nosotros. Cada función que hacemos está dedicada a Aitor. Es verdad que la escribí para mi padre, son coincidencias que hacen que las cosas tomen una dimensión honda e importante. Para mí es muy difícil expresar el dolor y la pena que supuso la pérdida de Aitor.

-Aitor Mazo interpretó el papel de Martín y se encargaba también de la voz en 'off' del espectáculo, ¿quién se ha puesto al frente?

-Ha sido muy importante la figura de Martxelo Rubio, que es el actor que sustituye a Aitor. Ha estado en el proceso de creación de la obra desde el principio. Durante los ensayos que realizábamos en castellano estuvo en casi todos, porque luego él lo hacía en euskera. Es alguien que forma parte de la compañía desde el arranque. Ha sido algo más orgánico, familiar, y más natural.

-Sandra Ferrús, Mireia Gabilondo, y Aitziber Garmendia, se encargan de dar vida a los otros personajes. Difícil tarea para domar tanto talento...

-El trabajo de dirección me lo tomo más como una colaboración que como una cuestión jerárquica. Es verdad que a los directores, por tradición, nos toca estar en la parte de arriba de la pirámide porque alguien tiene que tomar siempre la última decisión. Lo que intento es usar esa posición para que mis equipos artísticos, y sobre todo los actores, tengan el espacio, la autonomía, y la libertad de crear su propio trabajo en colaboración conmigo. Son los actores los que realizan la función y los que tienen que tener de una manera más clara cómo es. Cuanto más talento tengas en una compañía, muchísimo mejor, sobre todo artístico y humano, que es muy importante.

-Usted es el autor y el director de 'La calma mágica', ¿se trabaja mejor de esta manera?

-Para mí escribir es el paso previo a la puesta en escena y ésta es una continuación de la escritura. Es en la puesta en escena donde con las imágenes, los actores y con las interacciones de las frases se dibuja realmente la historia. Con la puesta en escena es donde acaba de hacerse la es escritura de la historia. Estar desde el principio te da la sensación de la creación de una obra en toda su dimensión.

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