suki kim. escritora

"Los sentimientos sólo se convierten en algo si los logras experimentar"

  • La autora de 'Sin ti no hay nosotros', uno de los libros más vendidos en EEUU, retrata en esta obra su estremecedora experiencia como profesora de inglés de los hijos de la élite en Corea del Norte

La escritora norte americana nacida en Corea del Sur en 1970 Suki Kim, acaba de publicar Sin ti no hay nosotros (Blackie Books), uno de los libros más vendidos del año en EEUU, según la cabecera The New York Times. La obra está basada en sus experiencias vividas como profesora de inglés de 270 alumnos de élite en Corea del Norte. Es el testimonio único, profundamente revelador y terriblemente emotivo, de esta maestra, que vivió rodeada de violencia, entregada a la enseñanza clandestina de la libertad. Aquí, una charla con la autora en un hotel de Madrid, junto a una ventana, cerca de la luz.

-Vivió en Corea del Norte durante 6 meses, ¿cuál fue la peor experiencia que sufrió?

-La peor experiencia fue aprender cómo funciona el sistema del gran líder. Cómo sus vidas estaban completamente controladas. Yo enseñaba inglés allí. Cuando empecé a tomarles cariño, se convirtió en una pesadilla para mí imaginar la vida tan terrible que tenían, la vida que les esperaba por vivir.

-Nunca he estado en Corea del Norte pero estuve en Cuba hace algún tiempo, ¿cree que todos los dictadores son iguales?

-No, de ningún modo. Creo que los diferentes contextos de cada historia provocan circunstancias diferentes. ¿Se parece Cuba a Corea del Norte? Tal vez superficialmente, pero no creo que sus historias tengan nada en común.

- En su libro habla mucho sobre las mentiras, las mentiras que sus alumnos vivían, ¿por qué cree que mentían constantemente?

-Bueno, la mentira se mostraba en diferentes formas. Sus vidas eran tan diferentes de las vidas de fuera... Notaba que mentían por motivos diferentes. Había diferentes capas de mentiras, diferentes formas de mentir. A veces mentían para proteger el sistema, por ejemplo, podían haber llevado a cabo sus obligaciones para con el gran líder, pero a mí me decían que habían estado en sus habitaciones descansando. O si sus amigos estaban en campos de construcción -porque ese año todas las universidades estaban cerradas y a los estudiantes los habían mandado a campos de construcción-, mis estudiantes me decían que sus amigos estaban en la Universidad. También mentían porque les habían enseñado esas mentiras, repetían las mentiras, era falta de información. Me di cuenta de que en su mundo no sabían que mentir no era correcto. Aprendí que en ese sistema se esperaba que mintieran para sobrevivir. Es una forma de vivir muy trágica, especialmente cuando tienes 20 años.

-¿Qué efectos espera de su libro? ¿Cuáles fueron sus intenciones al escribir esta obra?

-Mi objetivo siempre fue humanizar a Corea del Norte porque no tenemos un retrato personal y sin filtros. Todo lo que tenemos fuera son prototipos: las bromas de Kim Jong-il, amenazas nucleares o los testimonios de los desertores. Estas son las tres únicas cosas que sabemos sobre Corea del Norte. Los retratos personales e individuales no son posibles porque no dejan que nadie entre en su sistema. Así que pensé que si pudiéramos ir más allá de esos prototipos, les veríamos como seres humanos. La gente podría identificarse con ellos de manera personal y lograr un cambio. Un cambio para que esas personas no tengan que vivir en un sitio así.

-¿Intenta cambiar el sistema?

-A mi manera. Como escritora, me quedé consternada por el hecho de que ese mundo existiera, de que esas violaciones contra los derechos humanos fueran posibles. Como escritora, lo que puedo hacer es comunicar esto, presionar, describirlo de la mejor manera para que los lectores que nunca estuvieron allí puedan identificar, comprender y sentir, lo que se vive allí. Los sentimientos sólo se convierten en algo si los logras experimentar. Creo que a través de mi escritura, tal vez consiga llevar eso al resto del mundo.

-¿Ha recibido alguna amenaza del régimen?

-Recibí amenazas antes de que el libro saliera. En un artículo del New York Times que hablaba de mi libro decía algo como: Suki Kim, su libro sobre Corea del Norte será publicado pronto. Descubrieron el libro y la escuela donde enseñe inglés me contactó. La escuela trabaja directamente con el régimen. Me enviaron emails con amenazas. Primero me pidieron que parara la publicación y que les mandara el manuscrito para que ellos pudieran hacer arreglos. Por supuesto que dije que no.

-El sentimiento de soledad se transmite durante la lectura de todo el libro. ¿Cree que es algo común en los habitantes de Corea del Norte?

-La soledad es una condición humana, pero es extrema allí porque no hay comunicación posible con nadie. Los hombres de Corea del Norte hacen el servicio militar obligatorio durante 10 años. No se les permite ir a casa. Esa realidad es muy cruel. A la edad de 17 años, te envían con el ejército y con 27 sólo has visto a tu familia una o dos veces. Así es Corea del Norte, así separan a la gente. La gente no puede ir de una ciudad a otra sin un pase de viaje. Los estudiantes de informática ni siquiera saben que existe internet.

-El mundo del que habla en el libro es un mundo muy gris. Ellos no hacen nada interesante con sus vidas, sólo siguen las reglas.

-Siguen al gran líder, es la única cosa que pueden hacer. El gran líder, no hay absolutamente nada mas allá.

-¿Cuáles son sus referentes como escritora? ¿En qué espejos se mira?

-Pienso que cambia todo el tiempo. Mi inspiración cambia y yo misma cambio. Una escritora que admiro es la americana Joan Didion. Ha escrito novelas, pero ha escrito muchos libros que son de no ficción y que nos traen al mundo de la política, los sentimientos y los estados de ánimo. Creo que captar un tiempo, en el sentido literario, es muy importante para que las generaciones futuras entiendan lo que se sintió al estar allí.

-¿Cuál es su próximo proyecto literario?

- Ahora mismo escribo artículos sobre Corea del Norte, pero estoy escribiendo un libro de ficción, una novela. Espero que vea la luz en el próximo año.

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