Beatriz Vergara. Directora del Tío Pepe Festival de González Byass

“El reto es involucrar más a la ciudad”

  • Las bodegas acogerán del 7 al 17 de agosto la VI edición del Festival, que el pasado año congregó a 20.000 personas

  • Su responsable apuesta por actividades paralelas que se desarrollen fuera del enclave

Beatriz Vergara posa en uno de los espacios del Tío Pepe Festival en las bodegas González Byass. Beatriz Vergara posa en uno de los espacios del Tío Pepe Festival en las bodegas González Byass.

Beatriz Vergara posa en uno de los espacios del Tío Pepe Festival en las bodegas González Byass. / Pascual (Jerez)

–¿Con qué retos se ha planteado el VI Tío Pepe Festival?

–El reto fundamental era conseguir un cartel bien segmentado para distinto tipo de público, un reto importante porque la disponibilidad del artista no siempre es la deseada. El segundo reto que nos marcamos este año es darle un carácter más internacional y eso pues es difícil también porque tienes que acceder a artistas que estén en giras europeas, que pasen por España y que les encaje la fecha. En el caso de Juan Diego Flórez tuvimos que anticipar un día el comienzo del Festival porque no tenía otra fecha disponible, ni antes ni después, pero tenerlo aquí nos parecía un lujo y merecía la pena inaugurar antes.

–¿Qué novedades traen este año?

–Desde el punto de vista musical, pues llevamos el dueto de Carlos Baute y Marta Sánchez, que es una novedad esa combinación de artistas. Y desde el punto de vista gastronómico, también hay otro dueto de dos Estrella Michelin como son del Restaurante Baluarte (Óscar García) y el Restaurante Trigo (Víctor Martín), que harán una propuesta conjunta, que se sale un poco del esquema de las Cenas de las Estrellas.

–¿Cómo ha sido la selección de los artistas?

–Lo primero que hacemos es un esquema del Festival, de las características que queremos que tengan los artistas. Dentro de ellas hacemos una ‘tormenta de ideas’. Y este año le hemos preguntado al público porque para nosotros son importantes las referencias que pueda tener. De hecho, Carlos Rivera vino a través de una fan, que nos aportó todo la información necesaria, hasta el contacto del manager. Es importante escuchar al público y saber qué espera, aunque no podemos conseguirlo todo. Eso nos marca qué se espera de nosotros.

–A la hora de escuchar al público, también se busca mejorar.

–Sí, claro. El año pasado hubo quejas con la actuación de Sara Baras porque en ciertas zonas no se pudieron apreciar bien sus pies. Y como el público siempre tiene la razón, pues este año se van a mejor varios aspectos: se va a subir más el escenario para que haya más visibilidad, se van a hacer diferente niveles de la zona de butacas y las pantallas se reforzarán, algo que ya se hizo el año pasado. Es verdad que el tema de la danza exige un aforamiento más especializado y nos tenemos que adaptar, y así será. También se ha reforzado la música en directo tras los conciertos.

–El año pasado fueron novedad los palcos VIP. ¿Cómo funcionó la propuesta?

–Pues funcionaron muy bien, pero hemos aprendido que los palcos deben tener un tamaño menor y más palcos, porque hay personas a las que les costaba conseguir 12 para llenarlos. Este año serán de seis y habrá más. La idea del concepto palco es vivir el concierto de otra forma, en el que te puedes levantar y bailar sin molestar a nadie.

–En cuanto a los espacios...

–Este año no habrá conciertos en Villa Victorina, allí sólo se harán algunas de las cenas. El espacio es maravilloso y no vamos a renunciar a él, lo que ocurre que demanda numerosos requisitos para ser escenario, así que todas la actuaciones serán en La Tonelería. En realidad, no se renuncia a ningún espacio de la bodega: se va a utilizar la gran bodega Tío Pepe, los jardines de la Catedral y todos los accesos en función de tipo de entrada, para que se pueda pasear aquel que venga con tiempo. Y es que por la noche la bodega adquiere otros matices, no sólo visuales, sino también aromáticos.

–¿Y respecto a las cenas?

–Se va a mejorar y ampliar la propuesta gastronómica a la carta porque el año pasado tuvimos muchísima demanda, pero sin llegar a grandes números para que el público pueda disfrutar si esa es su opción.

–¿Hay espectáculos agotados?

–Hay algunos con la venta ya muy avanzada como son el de Alan Parsons, Jethro Tull, Ana Belén y Pastora Soler.

–Aquí somos muy de última hora, ¿no?

–Bueno, se va viendo un cambio de tendencia. Se pasa de regalar cosas materiales a cosas intangibles, recuerdos que se valoran muchísimo. Y ya desde Navidad se empiezan a vender los primeros espectáculos. Pero sí hay ventas de última hora porque hay quien no tiene todavía cerradas las vacaciones o prefiere tener toda la oferta del Festival por delante para ver a qué espectáculos viene.

–¿Se han sumado nuevo patrocinadores y colaboradores al TPF?

–Sí, lo que significa que los que repiten ven un retorno de la inversión y el que se incorpora ve que existe la oportunidad. Todos ellos son para nosotros fundamentales porque sin su ayuda sería imposible. Estamos muy agradecidos a su confianza. Y el Festival tampoco sería posible sin el equipo de personas que tiene detrás, tanto el de la bodega, que está dispuesto siempre, como los proveedores, que se involucran al máximo. Cuando afrontas un Festival como éste, que tiene muchísimas puntadas, tener un equipo así, con esta calidad y altas miras, es impresionante.

–Retos para el futuro.

–A la V edición del Festival acudieron unas 20.000 personas. Lo que queremos es seguir afianzando el modelo de festival, su singularidad y proponer actividades paralelas. Pero sobre todo, el reto pasa por involucrar mucho más a la ciudad, que no sólo se hagan actividades de TPF en la bodega sino que consigamos que la ciudad viva el Festival en su totalidad, y que el destino en verano a Jerez sea un destino de calidad, con una gran oferta. Queremos que este Festival tenga una dimensión de ciudad, de todos, con otras propuestas paralelas. Y cuando digo de todos no sólo es que los jerezanos lo sientan suyo, sino que le vean ese matiz de que es para los jerezanos porque pueden disfrutar de él y porque genera riqueza para la ciudad. La bodega y este Festival es la casa de todos.

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