Cultura

Los restos arqueológicos de la Casa del Obispo "se deterioran"

  • Desperdicios, filtraciones de agua y hasta plantas echan raíces junto a los hallazgos · El Ayuntamiento dice que en "breve" cerrará el espacio que la separa de Entre Catedrales

El estado que presenta la explanada exterior del yacimiento arqueológico la Casa del Obispo es deplorable. Bajo la estructura acristalada que sostiene el mirador Entre Catedrales a duras penas se observa -dada la suciedad que presentan los cristales- un paisaje inversamente proporcional al que merecen los restos de época fenicia, romana y medieval que atesora este trozo de tierra.

Abundante desperdicio, restos de basura, verdín e incluso nuevas especies vegetales echan raíces en este solar donde tendría que erigirse el esplendor de la tumba fenicia, las cisternas romanas de época republicana y las murallas del siglo XVI y XVII que allí aguardan. Esto sin hablar del continuo deterioro al que paulatinamente se someten estos vestigios históricos.

"Hay paredes desprendidas, la cisterna de época republicana se está erosionando y los árboles están levantando las piedras", asegura Germán Garbarino, gerente de Monumentos Alavista, que gestiona La Casa del Obispo.

La falta de conexión entre el edificio proyectado por Campo Baeza -Entre Catedrales- y la Casa del Obispo permite la continua filtración tanto del agua de la lluvia, como la del baldeo al que se somete este imponente mirador, así como la continua entrada de basura que los ciudadanos más incívicos arrojan desde el mismo.

Hace ya más de un año que el Ayuntamiento de Cádiz anunció el cerramiento del edificio en junta de gobierno local por un importe de 30.000 euros, ante lo que fuentes municipales apuntan en la actualidad que están a la espera de un escrito de Comisión de Patrimonio de la Consejería de Cultura para "comenzar las obras próximamente".

Y mientras algo de esto ocurre el paisaje se presenta ante el viandante desolador e inadmisible, dada la importancia de estas estructuras que, sin duda alguna, piden a gritos la puesta en marcha de la segunda fase del yacimiento. O, cuanto menos, su salvaguarda.

Hace ya un año que el Consistorio gaditano mandó a parar las obras de esta segunda fase, debido a que la concesionaria no contaba con la licencia para ejecutar la obra. Garbarino esgrimía que el silencio administrativo le confería tutela legal para realizarla, pues contaba entonces a Diario de Cádiz que había presentado permiso para tal actuación hacía más de quince meses.

Pero después de la tormenta siempre llega la calma y todo quedó stand by. Es decir, abandonado a su suerte.

Ahora el gerente de la Casa del Obispo da por perdida esta batalla. "A estas alturas tengo claro que no me van a dejar poner en valor los restos", dice, "pero al menos que los protejan".

Y es que nadie, ninguna administración, ni propiedad, ni concesionaria, vela en la actualidad por el mantenimiento de la tumba fenicia, la cisterna romana y los restos de murallas del XVI y XVII. En este punto también discrepan tanto el Ayuntamiento como Monumentos Alavista, quienes se señalan recíprocamente a la hora de velar por sus cuidados.

De momento, junto a los restos arqueológicos y de basura permanecen en este solar las vigas color naranja que en su día se instalaron con el objetivo de sustentar las pasarelas de cristal y acero. Esas desde las que podríamos haber observado este pequeño trozo de la historia de Cádiz. Ese que hoy sigue deteriorándose a la espera de que alguien responda por él.

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