Cultura

La propiedad del Tajo de las Figuras está dispuesta a permutar el terreno

  • El grupo municipal del Partido Popular de Benalup ha contactado con el dueño, que cambiaría esta finca por otra de la Junta

Tras siete años de cerrojazo del Tajo de las Figuras (Benalup), una de las cuevas de referencia de la pintura rupestre de toda la península, algo se mueve. Un paso al frente en la posible reapertura de un enclave que cerró hace siete años, aparentemente por problemas de seguridad en el acceso, pero a lo que también se suma el estado de un terreno pedregoso y sin habilitar para su fácil acceso, su ubicación en una propiedad privada y la falta de iniciativa por todas las administraciones competentes. Ante este cúmulo de circunstancias que lo mantienen clausurado, el grupo municipal del Partido Popular se ha puesto en contacto con la propiedad, que parece dispuesta a negociar para ceder el terreno donde se ubica el Tajo de las Figuras.

Según indican desde el PP, en estas conversaciones "el propietario está dispuesto a permutar los terrenos de la Rehumbrosa -finca donde se encuentra el Tajo de las Figuras-, por el de una finca pública junto al Cinchado que es propiedad de la Junta de Andalucía". De este modo, este terreno pasaría a ser público.

Así lo recoge el comunicado en el que este grupo municipal expone los motivos para elevar al pleno de la corporación municipal el debate de esta propuesta y la aprobación de esta moción.

Concretamente solicitan "instar a la Junta de Andalucía a iniciar contactos con el propietario para tratar este tema", así como crear "una mesa de seguimiento con un miembro de cada partido aquí representado y se de la información detallada cada vez que se envíen o reciban escritos relacionados con esta negociación".

Durante estos años, sólo unos pocos -normalmente investigadores y miembros de la comunidad científica- acceden a esta finca a través de un permiso solicitado a la Delegación de Cultura. Mientras, un vigilante -funcionario de la administración autonómica- vela por que nadie más se cuele en este espacio recogido en todos los libros de Prehistoria, pero cuya accesibilidad es bastante complicado.

Este terreno pedregoso y repleto de vegetación es recorrido por ciervos, corzos y jabalís y sobrevolado por numerosas especies hasta el punto de ser un lugar de observatorio ornitológico y un espacio de zona de caza mayor, como puede verse en los puestos de caza que hilvanan el camino.

Unos 700 metros separan así la entrada de la propia cueva, situada en alto, para la que se dispuso hace años una gran escalera metálica totalmente en vertical de unos cinco metros de altura que tampoco sería la más idónea, de cara a la seguridad de los visitantes.

Una carrera de obstáculos que tendría que ser salvada para acceder a la fascinante ilustración de hasta 507 figuras humanas, de animales en gran parte, y signos, realizadas entre el Paleolítico Superior y el Cobre o Bronce inicial.

Un refugio para nuestros ancestros más creativos, que fue alcanzado en una primera expedición hace más de 102 años, y que ya fue declarado Monumento Arquitectónico Artístico en 1924, y BIC en 1985, así como distinguido en 2011 como Itinerario Cultural del Consejo de Europa, y recogido actualmente en una exposición de calcos de pinturas rupestres de la Península del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC).

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