Cultura

"La poesía es una de las cosas que más dignidad ha aportado a mi vida"

  • La escritora y periodista Ángela Vallvey inauguró ayer la 60º edición de los Cursos de Verano de la Universidad de Cádiz · La ponente hizo apología de la lectura y del libro en el Aulario de la Bomba

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Cuenta Ángela Vallvey un chiste de matemáticos. (No en vano, ya se ha confesado de ciencias). Un tipo viaja en un globo aerostático, se desorienta y cae en un paraje desconocido. Para a un viandante y pregunta: "Eh, amigo, ¿me puede decir dónde estoy?". "En un globo", responde el extraño. "¿Es usted matemático?", le replica el viajero perdido. "Sí, ¿cómo lo ha sabido?". "Pues por su respuesta concreta, veraz y absolutamente inútil". La escritora y periodista consigue arrancar la media sonrisa del auditorio del Aulario de la Bomba que la escucha en la conferencia inaugural de la 60º edición de los Cursos de Verano de la Universidad de Cádiz. "El matemático se parece al poeta", prosigue. "Es alguien cuya existencia no consigue justificar el mercado, la globalización, la agricultura, internet..." Pero en este mundo, y especialmente aquí y ahora, los poetas, la poesía, los libros, son cada vez más necesarios. "La poesía es una de las cosas que más dignidad ha aportado a mi vida", se abre la ponente que mira, que busca, que encuentra a los universitarios con sus palabras, con su rostro y sus maneras sin edad.

¿Por qué amo los libros?, su ponencia, atesora una verdadera apología de la lectura. "Puede parecer un asunto baladí venir aquí y defender los libros, pero creo que en un espacio como éste, universitario, es importante recordar que la cultura y las ideas siempre se han transmitido en los libros, desde las tablas sumerias, a la Biblia a una obra reciente", previene la escritora que intenta también "transmitir esa pasión por los libros" que ha sentido durante toda su vida.

Por ello, la ganadora del Nadal en 2002 y finalista el pasado año del Premio Planeta, se cuida bien de hilar su conferencia con citas de diferentes autores. De Rimbaud a San Agustín, hasta pasear ampliamente por la vida y la obra de Clarín. Para hablar de "las quemaduras que dejan los sueños", de "todas las heridas" que abrió una Regenta que desenmascaró una sociedad "que se tambaleaba". Para hablar de los actos que, como la lectura, Vallvey convirtió "en costumbre", costumbre que forjó su "carácter" y que se transformó en su "porvenir". La lectura como placer, como ineludible "cita nocturna" a la que la autora de Los estados carenciales no falta ni una de sus lunas.

La lectura. La escritura como trabajo, como "intento de devolverle al otro el placer que yo he encontrado leyendo", dice la periodista que se describe "puntual con sus citas personales y literarias". Puntualidad: "Lo más parecido a la exactitud en nuestro mundo, un mundo caótico e imprevisible", define.

La escritura. La lectura que muchos "olvidan al salir del ámbito académico", la última fortaleza de "los recalcitrantes", entre los que Vallvey se cuenta. "Encontraré el camino o lo abriré como sea", traduce citando a Aníbal. La lectura, la escritura, la voluntad: "En nosotros consiste ser uno u otro", anima a los universitarios a cumplir sus destinos. Como arma, no, mejor, como bastón para asirse en el camino les deja otra cita, una de las pocas consignas que la literata sigue a pies juntillas, una perla del pensador Roger Penrose: "Una idea bella tiene una probabilidad mucho mayor de ser una idea correcta que una idea fea".

Con la reflexión temblando aún en su boca sin edad, Vallvey inaugura los Cursos de Verano.

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