Cultura

El máximo poder de la gran pintura

Una de las obras del artista. Una de las obras del artista.

Una de las obras del artista.

El conocimiento de la pintura de Jorge Gallego me llegó desde la sapiencia del pintor Eduardo Millán. Él me habló de la contundencia pictórica de este artista de Montellano; me comentó de su heroísmo en la localidad sevillana, alejado de los circuitos y generando, en solitario, una pintura de absoluta trascendencia, sin la extravagancias habituales en este universo donde algunos, con casi nada, se creen seres superiores y artistas excelsos cuando su aportación es mínima y sus fantasmadas máximas. Muy pocas obras de Jorge Gallego se necesitan ver para darse uno cuenta de que Eduardo Millán estaba en posesión de la más absoluta verdad. La figuración que este artista plantea no pasa desapercibida ni se encuentra varada en los simples parámetros representativos de la mayoría; su pintura está llena de fortaleza creativa, de sabia estructura compositiva, de elegancia dibujística, de rigurosidad colorista, de lucidez en el tratamiento de los espacios y de las atmósferas y, así, todo aquello que posibilitan los eternos postulados de la gran pintura.

Jorge Gallego expone en el Auditorium del Hotel Monasterio de El Puerto dentro de las Segundas Jornadas Artísticas Art Puerto. Su muestra es un importante acontecimiento que nos permite conocer de primera mano el potencial creativo que tiene la obra de este artista y acercarnos a una pintura con mayúsculas, donde se plantean todos los fundamentos pictóricos que anima un realismo perfectamente acondicionado en fondo y forma. Una pintura realista que tiene como bases sustentantes el poderoso carácter de la composición, la perfección de los registros técnicos, desarrollados con rigor y sin buscar cualquier tipo de efectismo dirigido a simples miradas esclerotizadas; también una adecuación clara de la gramática formal, con su correctísima disposición de los elementos, a la sintaxis distributiva de cada uno de ellos; es decir, una forma pulcramente constituida con lo material dejando que formule sus desenlaces plásticos para que pueda desencadenar su poderoso sentido representativo. Y es que Jorge Gallego yuxtapone, sin distorsiones ni exuberancias gratuitas, el espléndido continente a un contenido que atrapa la mirada e inunda de sentido artístico el espíritu expectante del observador.

En estos días en los que El Puerto se ha llenado de encuentros artísticos, el espectador ha tenido una magnífica oportunidad de hallarse con un artista de máximos, un pintor que convence de principio a fin, que ofrece una cuidadísima pintura, una trascedente visión de la gran pintura figurativa, realizada con verdad plástica, contundencia creativa y sabia dimensión artística. Con series muy bien estructuradas -Serie Negra, Serie Blanca y Horizontes-, con un dominio absoluto del dibujo -Espacio cero- y una claridad compositiva sin resquicios nos conduce por una pintura de calidad, con sabia distribución de los elementos -Inicio, La hora-, con un rigor en los planteamientos representativos en los que sobresalen la solvencia en la interpretación de las atmósferas -Work, buy sleep- y los efectos cambiantes de las luces -Serie Negra III y IV-.

Hemos asistido a un felicísimo encuentro con la pintura de un artista con mayúsculas, con mucho criterio artístico, conocedor de una técnica que domina sin resquicio alguno y, sobre todo, que manifiesta un realismo poderoso, una pintura figurativa clara, concisa y con los mejores argumentos para que no deje indiferente. Jorge Gallego es un pintor al que hay que seguir porque cada una de sus obras es una ventana abierta al arte de verdad y a la pintura sin dialécticas ni fórmulas superficiales. Un artista, en definitiva, muy a tener en cuenta por el importante patrimonio artístico que transmite y por la máxima emoción que suscribe.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios