Cultura

Un improvisado taller de campaña

  • Durante dos años un equipo multidisciplinar ha trabajado in situ en esta ardua tarea

Varios paneles explicativos situados en la entrada de la Capilla del Carmen muestran al visitante el antes y el después de una actuación que ha permitido recuperar el esplendor de una joya de la arquitectura civil gaditana.

Para ello ha sido necesaria la intervención de un equipo multidisciplinar que, bajo las pautas de la restauradora Mª Paz Barbero, han participado en el taller de campaña montado in situ en la propia Capilla del Carmen. "Ha sido complicado abordar la restauración, dada la cantidad de metros e intensidad de las patologías", comenta Barbero. Por este motivo, se ha puesto en marcha "una metodología de trabajo muy organizada, para que una fase no distorsionara la siguiente, actuando de arriba a abajo", dice.

Durante dos años este equipo humano ha trabajado en la recuperación del revestimiento original de tono ocre de las paredes, logrando el volumen, los contrastes y realces perdidos en la yesería de las bóvedas, actuando en más de 400 metros de pintura mural. "Éste ha sido uno de los trabajos más importantes, ya que era necesario respetar el paso del tiempo y la cadencia de antigüedad que debe tener".

En el terreno escultórico -en un estado de deterioro muy avanzado- se ha trabajado concienzudamente en la recuperación de la talla, los volúmenes, la delicadeza de las encarnaduras y la riqueza de la policromía, evidenciando su procedencia desde importantes talleres de escultura del barroco español. Lo mismo ha ocurrido en el caso de las pinturas, cuyo estado de conservación era muy diverso, como consecuencia de distintas patologías o intervenciones mal realizadas en el pasado. Como ejemplo, la repolicromación con pinturas al aceite utilizada con Los ángeles lampareros o La Inmaculada.

De este modo, la limpieza y rehabilitación han permitido recuperar los colores, pinceladas, perspectivas y composiciones representadas.

Una actuación que se ha ejecutado según "los criterios internacionales de conservación", hasta conseguir un conjunto armónico.

Pero nada de esto hubiera sido posible sin "el diálogo constante con la obra de arte", apunta la restauradora, "que va marcando las pautas a seguir". Y es que, explica, "lo complicado no es cómo se ha hecho, sino determinar cómo se debe hacer", una labor en la que entra en juego la experiencia del restaurador.

En este caso ha primado la técnica del bisturí, utilizando poca química.

Ahora, una vez finiquitada la ambiciosa actuación, la restauradora no se atreve a citar cuál ha sido la actuación más relevante, como consecuencia de "un trabajo concebido de forma homogénea e integral en todos los niveles".

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