Cultura

El humor como superviviencia

El interés por el destino de los judíos parece haber sido una constante en la obra del sefardí Angel Wagenstein (1922). Este interés fue, precisamente, el que le llevó a conocer a Isaac Blumfeld, cuya rocambolesca historia inauguraría la trilogía de novelas del autor sobre la identidad hebrea. El pentateuco de Isaac recorre la biografía de un hombre que tuvo la mala suerte de vivir en tiempos interesantes. En un discurso diletante -el mismo que podría seguir la narración oral del propio Blumfeld-, se nos descubren las circunstancias y sentimientos que rodearon la vida de un hombre que sobrevivió a dos guerras y varios campos de concentración -durante el Holocausto y en los gulags de Siberia-. Una suerte de Walter Matthau afable que recorre por nosotros el horror del siglo XX, demostrando que no hay mejor arma que el sentido del humor.

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