Cultura

Las huellas de Iroquirlanda

  • Mondadori publica en castellano 'Manituana', el último trabajo del colectivo Wu Ming. La novela recrea los años de la Guerra de Independencia estadounidense

En la segunda mitad del siglo XVII, la esclavitud -recuerdan oportunamente en Manituana- se había desterrado de las colonias inglesas. Y el tratado de Stanwix -firmado por Jorge III y las Seis Naciones Iroquesas- controlaba, para mayor seguridad de la Corona, la expansión territorial de los colonos, que había ido creciendo a velocidad geométrica.

Eran estas dos medidas que azuzaban, en mente de todos y en boca de pocos, las hermosas palabras de igualdad y hermanamiento sobre las que fue ardiendo la nación única, bajo el único Dios. Antes de que los Estados Unidos de América surgieran como tales, no había un solo dios, sino muchos. Estaba el Señor de la Vida, por supuesto. Pero también la Mujer Cielo. Y las Tres Hermanas.

Y no había una, sino Seis Naciones que contaban la paz por siglos y que habían conseguido establecer con sus ajenos relaciones de concordia -aunque esos otros fueran tan distintos, aunque usaran extraños avíos y aún más extraños nombres: Hendrick, Johnson, Butler-.

La realidad que dibujan los autores de Wu Ming en Manituana nos habla de escoceses que combaten pintados como mohawks y matronas indias que reciben tomando el té en tazas de porcelana. Nos habla de dos tribus de hombres -como bien señalan- detrás de las máscaras. La última novela del colectivo italiano -traducida por Mondadori- recrea en sus páginas los años de la Guerra de Independencia norteamericana vistos desde una original perspectiva: la de la comunidad de espíritu mestizo que, desde hacía dos siglos, convivía en las entonces colonias del ultramar.

"Si rasgabas el velo de la iglesia de Inglaterra, en una orilla encontrabas papistas; en la otra, paganos". Si prescindías del inglés como idioma franco, en un lado las gentes aún juraban en gaélico; en el otro, hablaban lenguas indígenas. El comercio y los rudimentos de la civilización inglesa habían llegado a convertirse en un puente propiciatorio entre ambas comunidades: una realidad que uno de los personajes del libro llega a definir como 'Iroquirlanda' y que quedó en suspenso una vez se inició la escisión americana.

Una de las curiosidades de la novela es que la mayor parte de los personajes se han inspirado o han sido tomados de biografías reales. De especial interés es, en este sentido, la anécdota de los mohock londinenses: un grupo de zarrapastrosos que piden ser acogidos "aunque fuera como prisioneros" bajo la tutela de las Seis Naciones, que se disfrazan de indios, asaltan a los "milordones" y se consideran "hermanos" de los indígenas americanos: "Tiempo atrás -dicen, en su peculiar mensaje de solidaridad-, nosotros también éramos un pueblo orgulloso y valiente, dedicado a la caza y a la agricultura, que deseaba vivir en paz, pero los hombres de bien nos birlaron las tierras y, con ellas, los bosques, árboles, animales y aguas, obligando a nuestros abuelos a vivir en barrios malsanos y a convertirse en sirvientes, soldados, mendigos o ladrones. Un destino que los ingleses de América quieren dar también a su pueblo".

En sus páginas, Manituana nos habla de los distintos conceptos de civilización y desarrolla, con exquisita habilidad, esa cosa tan frágil y fundamental que son las conexiones: las relaciones con los pares y con lo opuesto, con el mundo terreno y con el espiritual.

El libro es el hijo -otro hijo- bien tramado de unos solícitos padres: Wu Ming -expresión china que significa "anónimo" o "cinco nombres"- es el seudónimo de un grupo de autores italianos que trabajan de forma colectiva desde hace años -en 1999, publicaron Q bajo el nombre de Luther Blissett-. A la hora de trabajar, todos ellos realizan una labor de documentación común. Después, cada componente escribe un capítulo de la obra: texto que irá pasando, a su vez, por las manos y la opinión de todos los demás.

Wu Ming da, además, una vuelta de tuerca a conceptos como metaliteratura y lector-actor, de los que tanto se habla y tan poco se cuenta: la página web de la novela presenta participaciones tanto de los lectores como de los propios autores. En ella, podemos encontrar historias paralelas (Relatos amotinados) y sonidos y lugares (Google Earth) que dan cuerpo a lo narrado. En el nivel 2 del sitio es posible acceder a los foros y a capítulos que quedaron fuera de la novela.

Detrás de la magnífica historia que es Manituana, late una maliciosa pregunta: ¿qué hubiera pasado si, por una carambola histórica, los Estados Unidos hubieran seguido siendo un estado dependiente de Inglaterra? ¿Tan mal modelo, realmente, ha sido por ejemplo ... Canadá?

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