daniel carbonell 'macaco'. cantante, compositor, escritor y activista social

"Somos hijos de las mezclas"

  • El artista barcelonés es uno de los cabeza de cartel de la cuarta edición del Festival Primavera Trompetera, que se celebra desde ayer y hasta mañana en el circuito de Jerez

Macaco actuará mañana en el escenario Alegría. Macaco actuará mañana en el escenario Alegría.

Macaco actuará mañana en el escenario Alegría.

-Es su segunda vez en el Trompetera, ¿cómo se prepara para esta edición?

-La verdad es que es un momento muy curioso e interesante, lleno de emoción. Hemos empezado a hacer festivales hace un par de semanas y el Primavera será el tercero. Han entrado miembros nuevos en la banda, hay muchos cambios en el repertorio y estamos tocando en directo algunos temas que todavía no se han editado, ese es el gran cambio y lo que nos está divirtiendo muchísimo y que sorprende mogollón a la gente. Todavía estoy grabando hasta un total de 22 canciones y la primera será un sencillo muy fuerte que viene acompañado de una pequeña película muy arriesgada que saldrá en junio. Todo es un hervidero en los festivales, con temas conocidos y otros nuevos a los que la gente se ha enganchado desde el minuto uno.

-Este festival en concreto, por el carácter de los artistas, es como una gran reunión de amigos.

-Totalmente. Este festival mola mucho. Ya he estado en una edición en la que se creó una fiesta increíble y estoy seguro de que esta vez va a ser igual. Además, es un festival que está apadrinado por el Canijo de Jerez, al que adoro, admiro y nos queremos mucho. Yo digo que el Canijo tendría que ser el ministro de Cultura de este país y las cosas irían mucho mejor. Estoy haciendo una campaña para que se consiga (ríe).

-Reivindicativo, con fusión de músicas y mucho amor, ¿seguirá su próximo disco la línea de los anteriores?

-Hay mucho experimento sonoro que va sorprender mogollón en lo que viene. El primer single es muy cañero y también tiene un tono reivindicativo dentro de la fuerza y la alegría, en el que se mezcla la guitarra medio mediterránea medio moruna, con el hip hop y el reggae. Y luego un montón de canciones con una narrativa muy especial en la que se cuidan mucho las palabras, la poesía.

-Por esa base social y de diálogo multicultural, ¿cree que con su música ha conseguido que el mundo sea un poco mejor?

-Mmm, pues no lo sé. Lo que sí sé es que se han conseguido muchas cosas que tienen que ver con ámbitos sociales como la sanidad pública, la educación, los derechos básicos de los humanos, de las libertades sexuales, de movimiento de los refugiados, por un Sáhara libre... He estado implicado a nivel personal y público y muchas de mis canciones apuntan ahí siempre, buscando remover desde la alegría, sin enfrentamientos violentos.

-¿En qué temas nota que debe insistir?

-Uf, por desgracia, en todos. La sanidad pública está como está, los refugiados... ni te cuento. Estamos viviendo la hipocresía de Europa ante esta temática. Y en las libertades sexuales todavía hay muchos prejuicios.

-¿Qué se trae cada vez que hace un larga gira por el resto del mundo?

-El aprendizaje es continuo. Por ejemplo, de la última gira, 'Somos semillas', que hicimos mucho por América Latina, hicimos muchas acciones, como en Colombia, con investigadores que trabajan para preservar tortugas milenarias; o en México estuvimos grabando un documental sobre la recuperación de semillas milenarias contra los transgénicos... Son países con muchos choques de intereses y... bueno, te metes por ahí y te llevas más bien sustitos.

-¿Qué música se le resiste aún como para hacer una mezcla?

-Yo intento que las fusiones sean naturales, fusión sin confusión. Lo que trato es que la canción conecte más allá del ejercicio estilístico. En mi música hay mucha denominación de origen y en estos 22 temas se ven caracteres que tienen que ver con el Mediterráneo, su cultura, la del Sur, con sonidos que tienen que ver con el rap, hip hop, el reggae, la percusión africana y latinoamericana. Porque además en mi banda hay gente de todos lados del mundo y yo me he criado así. Pero lo que importa es que la gente conecte con la canción más allá del ejercicio estilístico, que te produzca alguna emoción.

-Tiene una editorial (El Murmullo), una discográfica (Mundo Zurdo), hace bandas sonoras, escribe... Aquí se diría que usted es un 'jartible', no para.

-Sí (risas), no paro, soy un pesao (ríe). Soy muy inquieto y me gusta crear. A la vez me considero una persona trabajadora y me encanta materializar mis ideas, jugar y soñar pero que luego aparezcan en el escenario, en un dibujo... Trascenderán o no, pero al menos las he plasmado.

-Ha dicho en numerosas ocasiones que el futuro pasa por el diálogo multicultural. ¿Cómo está viviendo el proceso catalán y qué le ha supuesto en su carrera?

-A mí artísticamente no me ha producido ningún problema. Todo el mundo sabe mi posición desde el principio. No me creo a ningún político, todos son unos tramposos y unos farsantes. Cuando eres popular, por desgracia, te intentan posicionar en un sitio u otro. Yo trabajo con muchas organizaciones por los derechos sociales y medioambientales. No me creo a los políticos catalanes, ni a los madrileños, ni a los vascos... Todos juegan con la población. Tenemos más cosas en común todos que ese segmento que son los políticos. No soy una persona de banderas, creo en la diversidad y en la mezcla. Las cosas que hacen patria son intangibles, relativas a la cultura. Somos todos hijos de las mezclas y en esa lucha estoy.

-Temporadas cortas, pero ha vivido en muchos países. ¿Le ha apetecido prolongar esa estancia alguna vez?

-Hay un país que me encanta que es Uruguay que ha tenido uno de los pocos políticos que admiro, Mujica. Pero también me tira el Sur de España al que pertenece una parte de mí. Al final somos de donde estamos y me adapto a los sitios. Tengo también una cosa muy mediterránea que tiene que ver con el aceite de oliva, la rumba, el olor a pino que sería como mi raíz principal, pero a mí me gusta la mezcla. Mi apellido es gitano-catalán.

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