Javier Ruibal. Cantante

"El nuevo disco es un trabajo sereno y hecho desde una perspectiva de madurez"

  • El músico portuense actúa hoy y mañana en la gaditana Sala Central Lechera El trovador espera "no decepcionar" con un repertorio donde también tendrán cabida nuevas canciones.

-Sus conciertos levantan siempre bastante expectación. ¿Qué cree que espera el público de usted?

-Pues eso me gustaría saber a mí... Sinceramente, sigo sorprendido con esa respuesta del público... Pero sigo tomándomelo todo como un regalo que me hace el destino. Te lo digo con toda sinceridad, no me estoy adornando es que sigo pensando que aquí la relación de paisanaje provoca que cuando alguien de nuestro entorno hace algo que nos interesa pues acudimos con mucho más entusiasmo a verlo. A eso lo achacaría yo...

-Pues eso que se dice que en esta tierra pocos son profetas

-Bueno yo es que creo que hay frases hechas que no tienen por qué ser verdad... Primero que eso no tiene importancia... Al igual que la idea de la patria es inabarcable y lo de la bandera es reduccionista pues uno tiene que darse cuenta que está en una bola muy grande en la que hay que circular para arriba y para abajo y, puede ser, que en la otra punta del planeta hay alguien que te escucha con muchísimo más entusiasmo que el paisano tuyo, o al revés. Es decir, que no hemos venido aquí a batir ningún récord, hemos venido a sentirnos bien con lo que hacemos y a recibir el aplauso del público con el agradecimiento con el que hay que recibirlo. Yo creo que en esta tierra ha habido mucha gente que ha hecho cosas muy bonitas y muy interesantes y han sido muy muy queridos. No somos tierra de desafección.

-En esa gran bola, como dice, además de en este rincón del Sur, ¿dónde se siente como en casa?

-Como en casa aquí nada más, pero donde quiera que voy y me esperan en una estación, donde me cuentan cómo es lo que me circunda, donde me ofrecen de comer y de beber algo de ese sitio, pues ése es mi lugar. Mi casa está donde está pero uno de los grandes regalos de esta profesión es poder conocer otros lugares y tengo muy buen recuerdo de allí donde he ido.

-Pronto parte para Nueva York y Suiza, ¿cómo enfrenta esas actuaciones con barrera idiomática incluida?

-Yo esto lo cuantifico concierto a concierto y noche a noche. La noche de hoy y de mañana son para mí exactamente igual que las que voy a hacer en Suiza y en Nueva York. Salgo al escenario con el mismo entusiasmo y la misma expectación. Lo importante es lo que va a ocurrir un minuto después de que acabe el concierto. Saber si le he dado una buena noche a la gente. Ahora, tocar lejos de tu tierra y donde el idioma no es un vehículo inmediato, pues me estimula mucho. Me estimula observar cómo es la música la que te hace el favor de tenderle la mano al público. Eso me gusta porque como mi música tiene mucho que ver con mi entorno, con lo que es Cádiz, pues siento orgullo de mi tierra y de mi cultura y que suene un tanguillo o un pasodoble de Carnaval en un local de Manhattan tiene su punto.

-¿Tendremos canciones nuevas? ¿Sonará algo de 'Casa Ruibal'?

-Siempre. Yo no me guardo nada. Cuando tengo una canción nueva me quema tanto que tengo que cantarla. Claro que habrá cosas nuevas y espero no defraudar el gusto de todos los que asistan porque siempre hay alguien que se me acerca y me dice "no has cantado la mía"... Así que, aunque no se puede satisfacer a todos, cantaré una buena cantidad de canciones de antes y algunas de las nuevas. Lo de Casa Ruibal, por cierto, es exactamente el espectáculo que haremos en mayo donde hay algunas canciones nuevas pero que prioriza mi repertorio más flamenco porque mi hija Lucía, que es bailaora de flamenco, bailará algunas de ellas. Las nuevas canciones irán en un nuevo disco que aún no sé si se llamará así... Es un disco que estamos grabando ahora y que está producido por Javi, mi hijo, y con los arreglos y la intervención musical de José Recacha. Ellos serán los músicos que estarán en la Lechera conmigo.

-¿Cómo está quedando el disco?

-Pues es un disco sereno y hecho desde una perspectiva de madurez y con la seguridad de que la producción artística está en buenas manos, son dos músicos muy cualificados que trabajan muy bien el estudio. Son titulados en cuestiones técnicas de sonido y manejan los instrumentos y las grabaciones de una forma idónea. En ese sentido me siento muy tranquilo. Así que en ese clima de sosiego se está haciendo el disco que va a ser un disco sereno donde va a haber canciones en la línea de las pasiones amorosas que yo suelo contar y también una canción dedicada a mi hija Lucía que se llama Baila Lucía y también espero que aparezca la suite completa del Niño desobediente, que son unas canciones sobre niños que trabajan. Ya adelanté El niño del Serengueti y hay un par de canciones más, El niño de Nueva Delhiy El niño budista, cada uno de ellos se muestran inconformes con la vida que les ha tocado vivir y siempre desde la perspectiva de la fantasía propia que tienen todos los niños.

-Y hablando de temas con los que no estamos conformes, ha apoyado las movilizaciones por los sucesos ocurridos en el Carnaval chiquito. ¿Opina que fueron un ataque contra la libertad?

-Lo que ocurrió la otra noche no fue, directamente, ir contra el Carnaval chiquito, fue un abuso de autoridad momentánea provocado porque alguien desde más arriba concede ese nivel de vehemencia a la hora de decirle a a la gente que es hora de retirarse. Todo se puede entender pero ni allí había tantas personas como dice la denuncia, supuestamente, de la policía municipal, ni había esa actitud beligerante de no me voy porque no me da la gana. No fue así. Además, que se puede decir de muchas maneras, señores, vamos a tener que ir retirándonos... Pero por las malas, no. Y lo que llama la atención es que últimamente por las malas es como se están haciendo las cosas. Estas cosas y otras muchas en este último año de crisis no sólo económica también moral por parte de las altas instancias del Estado, me refiero tanto al Gobierno como a la Monarquía. Parece que no estamos en el año 2013 sino en 1976 y uno siente decepción e irritación a partes iguales. Y lo que hay que hacer, que para eso tenemos unas instituciones democráticas, es hablar, aclarar, explicar y dar la cara.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios