María Toledo. Cantaora y pianista

"Se nota la diferencia entre los cantaores que estudian y los que viven de la renta"

  • La intérprete y compositora presenta su tercer disco, 'ConSentido', mañana en el Palacio de Congresos. Este trabajo fue doblemente nominado en los prestigiosos Latin Grammy.

A María Toledo (Toledo, 1983) le gustaría ser recordada "como una mujer que intentó abrir el flamenco y llevarlo a sitios inesperados", dice. Atípica y sorprendente, la cantaora y pianista flamenca trabaja día a día por "poder caminar" en esa senda que empezó a transitar a la edad de 8 años "muy influida" por sus "inolvidables veranos en Cádiz". Mañana vuelve a esta ciudad que ama con su tercer disco, ConSentido, que se presenta en el Palacio de Congresos.

-'ConSentido', ¿por mimado o por consciente?

-Pues no me di cuenta del sentido, nunca mejor dicho, ambiguo de la palabra hasta que el diseñador se puso a hacer la portada. Ahí me dí cuenta, al utilizar la S, del doble juego que se podía hacer. Yo lo hice por mimado, por esa persona que hace lo que quiere de ti y que te maneja como una marioneta.

-¿Éste es su disco más consentido?

-Hice este disco sin ninguna pretensión, sólo por seguir cantando y haciendo conciertos, pero no busqué una doble nominación a los Latin Grammy. No lo esperaba, y menos, con un disco que he hecho yo sola y nominado en la categoría más imporante, Mejor álbum del año. No lo busqué, las cosas se fueron dando. Pero creo que a todo el que trabaja, tarde o temprano, algo le llega.

-¿Algún sistema a la hora de componer?

-Casi siempre compongo todo a la vez, música y letra, y no pienso en el palo, me sale solo. Pero más allá de eso... Sí te puedo decir que en este trabajo te puedes poner 500 días seguidos y no surge nada y, de pronto, un día... Pero lo que sí creo es que siempre hay que buscar alimentar el alma, recursos para inspirarte. Hay que abrir mucho el corazón, es la única manera que concibo de componer.

-¿Y qué provoca ese corazón se abra y surja la inspiración?

-El amor y el desamor. Pero en un término de máximo dolor o máxima felicidad. No concibo vivir de puntillas.

-Me encantó la soleá de Paco. ¿Conoció al genio?

-Es muy fuerte todo lo relacionado con Paco... La primera vez que lo vi en persona fue en una fiesta en casa de Vicente Amigo. Yo venía componiendo en el tren, la mayoría de las letras me salen en el tren, porque le quería cantar una letra a Paco sí o sí y, claro, a veces una peca de atrevida y cuando me lo presentaron se lo dije y se la canté. Decía: "Esas cositas buenas no se olvidan, Paco quédate aquí toda la vida". Él me respondió "no me quieras matar" (ríe) Ese fue el primer acercamiento. Y luego yo estudiaba Derecho en la Universidad de Toledo y bajaba todos los días por una escalera mecánica que une el casco histórico con la zona comercial, entonces, un día escuché un sonido de guitarra maravilloso. Me encantó hasta tal punto que llamé a la casa para contratar al guitarrista para mis próximos shows. Imagínate qué corte cuando me dijeron que el que tocaba era Paco de Lucía, y es que yo no sabía que estaba viviendo en la plaza de Santa Leocadia. Le llegué a escribir una carta pidiéndole disculpas. La letra de la soleá la escribí también en otro tren, con mucha rabia porque era el día de su entierro y no pude ir porque tenía concierto en Málaga.

-Para cantar flamenco, ¿hay que estudiar?

-¡Claro! Aunque digan que el flamenco no se estudia, eso es mentira. El flamenco se estudia. De hecho, se nota una gran diferencia entre los cantaores que estudian y los que viven de la renta. Hay que estar constantemente renovándose, y escuchando lo antiguo, y componiendo. uando tú estás escuchando un disco de la Niña de los Peines lo estás estudiando.

-¿El piano flamenco tiene cabida en el Conservatorio?

-Aún no. Ni el flamenco ni las uñas rojas. Tocar el piano con las uñas rojas es una especie de insulto pero yo me las pinto de ese color por rebeldía. En clásico hay reglas que el flamenco infringe como hacer octavas o quintas seguidas, que en el flamenco se hacen todo el tiempo... Me gusta el flamenco porque es rebelde.

-Para una cantaora de hoy, ¿es importante la imagen?

-Yo no creo que sea importante tener un cuerpazo o una cara pero sí personalidad. A veces creemos que por enseñar más atraemos más, y no es así. Es cierto que al que no le gusta la música se fija demasiado en la imagen pero lo realmente importante es lo que llegues a transmitir. A transmitir siendo tú. Yo canto y toco con minifalda, o con leggins, o con chaqueta de cuero porque así soy yo y cuando haces algo muy tú siempre funciona.

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