Cultura

A debate el modelo cultural de Cádiz

  • El viernes comienzan en la Casa de la Juventud las jornadas que servirán para ir dando forma al Plan Director de Cultura del Ayuntamiento

El futuro de la cultura gaditana se empieza a jugar el próximo viernes. El encuentro 'Culturas Comunes' se ha anunciado desde el Ayuntamiento como el punto de partida de un nuevo modelo de gestión cultural, un cambio que pretende ir más allá de la mera organización de festivales y actividades y que pretende dotar a la ciudad, después de su adhesión a la Agenda 21, de un Plan Director de Cultura que siente las bases de actuación para los próximos años. Lejos de realizar este plan desde la propia delegación de Cultura, se ha optado por un modelo participativo, por un encuentro que se celebrará el viernes y el sábado en la Casa de la Juventud y que contará con dos mesas redondas y cinco mesas sectoriales de trabajo, formadas en una convocatoria abierta.

Estas jornadas deben, pues, servir de análisis de la realidad cultural de la capital gaditana, con sus luces y sus sombras, y también convertirse en el primer peldaño de la nueva política cultural con un listado de propuestas para andar nuevos caminos.

Quizás uno de los mayores retos de estas jornadas, y posteriormente de los actuales responsables de la política cultural, será definir la línea expositiva y programática de los numerosos contenedores culturales con que cuenta la ciudad: Santa Catalina, el Baluarte de la Candelaria, el Castillo de San Sebastián, el ECCO (con el inmejorable gancho de los Costus), el Museo del Títere, la Casa de Iberoamérica y los Depósitos de Tabacalera de Loreto, un inmenso espacio este último que puede convertirse, el menos en parte, en el gran contenedor cultural de Puertatierra, un edificio que sirva para equilibrar una programación cultural que, quizás por equipamientos, tiende a llenar de actividades el casco histórico.

De los otros contenedores culturales, es necesario definir usos y espacios en general, pero sobre todo en el Museo del Títere, cuyas paredes esperan la llegada de los muñecos de La Tía Norica desde su apertura hace ya varios años.

En materia de festivales, Cádiz cuenta con dos citas que son referentes en su ámbito: el FIT y Alcances. La muestra cinematográfica, recién premiada en Andalucía, apostó hace una década por el documental español, lo que le ha permitido especializarse. La intención es que Alcances no sea sólo un festival de una semana, sino que deje en la ciudad, a lo largo del año, un interesante poso cinéfilo. Ya se han dado algunos pasos, como las proyecciones que a partir del sábado se harán en la Central Lechera. El FIT, por su parte, mantiene una estructura prácticamente inamovible y tiene entre sus retos lograr que los actos paralelos del festival regresen a Cádiz desde San Fernando.

Un aspecto en el que el cambio puede ser más evidente es en la programación del Gran Teatro Falla, que en los últimos años ha ofrecido a la ciudad una foto fija con escasas innovaciones y asumiendo poco riesgos. Y mientras el Teatro Cómico La Tía Norica ha centrado su programación en los más pequeños, con premio incluido en la última semana, la Central Lechera parece que tendrá que volver a definir su contenido y su programación, demasiado floja en muchas ocasiones. Se trata de una sala teatral, por su configuración, muy distinta a las otras que existen en la ciudad y su aprovechamiento es mejorable.

El mundo del flamenco, que ya ha mantenido reuniones con el gobierno municipal, se antoja una pata importante del entramado cultural del nuevo ayuntamiento.

Capítulo aparte merece el yacimiento arqueológico Gadir, un excepcional espacio que, de momento, no gestiona Cultura sino Turismo, según la decisión del equipo de gobierno de Teófila Martínez, y cuya reversión a la concejalía de Cultura parecería lógica. Se trata de un equipamiento para conocer el origen de la ciudad y que demuestra su condición de asentamiento trimilenario.

Pero es evidente que todo lo que se hable en estas jornadas depende de dos factores fundamentales: los presupuestos culturales y el trabajo de funcionarios y técnicos de la delegación, cuya función y atribuciones deben ser tenidas en cuenta.

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