Cultura

El arte de crear permanece abierto por vacaciones durante el verano

  • Escritores, fotógrafos, pintores y dibujantes gaditanos cuentan cómo han transcurrido para ellos estos meses: enfrascados en la elaboración de sus trabajos y con escaso tiempo para descasar

El verano de los mortales está repleto de horas de sol, arena de playa, la caña del chiringuito y atascos a la salida de la playa de La Barrosa. Por el contrario, los creadores, aquellos que a través de sus obras se convierten en inmortales, los que necesitan de su expresión para seguir viviendo con sentido, apenas descansan de su impulso creativo. Cada uno tiene sus motivos, pero comparten algo que quizá justifique el desconocer cuándo tendrán unos días libres: el placer de hacer lo que más les gusta.

El escritor Eduardo Mendicutti ha pasado el agosto en su Sanlúcar natal, en la casa de su madre con el paisaje del coto de Doñana frente a él. "He intentado hacer lo menos posible de jolgorio". Una mezcla de vacaciones con compromisos laborales. Por la mañana, "doy un largo paseo por la playa, cruzo una urbanización y compro la prensa. Después vuelvo a dar el mismo largo paseo hasta mi casa y escribo el artículo que publico a diario". Está dando vueltas a una idea para escribir una nueva novela, pero, "sin título soy incapaz de escribir porque me sirve de referencia, condiciona toda la novela". Para Mendicutti, pese a tener ocupaciones, por el hecho de "estar en Sanlúcar ya es verano".

Carlos Pacheco pasa todo el día dibujando, "el verano es una época en la que se realizan los primeros lanzamientos en los salones del comic de Chicago y San Diego". Los momentos de descanso escasean, cuenta que están "en plena vorágine editorial, es una época algo ingrata, que no te permite disfrutar de los chiringuitos, de las puntillitas y la cervecita de por aquí". Mientras habla, sobre su mesa hay una página doble del Capitán América revoloteando sobre las calles de París y tiene que estar terminada para ese mismo día. ¿Cuándo tiene Pacheco sus vacaciones?: "Mi verano es cuando se acaba un proyecto y empieza otro".

Por su parte, el fotógrafo Pedro Sara está pasando su verano en Cádiz, rematando la edición del documental La isla de los vientos que presenta en el ciclo Cádiz Produce de Alcances el 17 de septiembre, con música original del pianista Sergio Monroy. También aporta una exposición durante el festival en el Baluarte de la Candelaria. Respecto al relax, comenta que "algún día" ha tenido: "A partir del 20 de septiembre me pienso coger un descanso". Y es que lleva un año con el documental y dos años y medio con las fotografías. Para las vacaciones "nunca tengo fecha fija". En los próximos meses piensa dedicarse en exclusiva a la difusión de estos trabajos que ahora publica.

Desde Galicia, Cecilio Chaves está pintando en su estudio mientras habla. Para el pintor, "los veranos son una fecha más del año, se trabaja más en esta época de cara a la siguiente temporada". Estará por Galicia hasta finales de septiembre que tirará para Cádiz. Tiene muchos lienzos pendientes y el descanso es incompatible con su pasión: "Si dejo de pintar cuatro días al quinto tengo el mono de coger los pinceles". Piensa que para los que "tenemos la suerte de hacer lo que nos gusta la palabra vacaciones es relativa".

Miriam Lorenzo tiene la carrera recién terminada y ha hecho un master de Producción Artística Pública en Valencia.Tiene un local en San Fernando, donde trabaja, y está pensando alquilar un piso compartido. Ahora "estoy ocupada en la presentación de la tesis en septiembre".

Hace unos días, la ganadora del Fernando Quiñones de Escultura en 2006, ha inaugurado la exposición Tejidos en el restaurante Granja Santa Ana en Cádiz. Con ella quiere expresar "los tejidos psíquicos de la memoria humana". Para eso a utilizado vendas de escayolas y otros materiales médicos.

Pero tampoco hay que tener una profesión extraordinaria o disfrutar del favor de Atenea para crear. Cualquiera, desde su puesto o lugar que ocupa, puede interpretar la vida con pasión, entrega y sacrificio. Se puede interferir en la vida de los demás sin darse cuenta. Y es que nunca se conoce la huella que alguien puede dejar en las personas que lo rodean. O sí.

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