Cultura

La consolidación de la Torre de Pajarete cumple la normativa

  • La Delegación de Cultura reconoce que la obra se ha ejecutado tarde pero acorde al proyecto que ha sido aprobado por la Junta

La consolidación integral que ha sufrido la Torre de Pajarete, único vestigio semiderruido que quedaba del Castillo de Matrera, puede gustar más o menos, pero cumple la Ley de Patrimonio Histórico.

El proyecto en el que el arquitecto Carlos Quevedo -experto en este terreno- lleva cinco años trabajando, "cumple con la normativa que implica ser un BIC. Un proyecto que se presentó y se ha ejecutado tal y como fue aprobado y con los materiales adecuados", añaden fuentes de la Delegación Provincial de Cultura, desde donde reconocen que "las obras han ido tarde, pero han ido" .

Así, según consta en la Ley andaluza, se debe evitar reconstruir, salvo si se utilizan partes originales, que no es el caso, "y si se añadiesen materiales o partes indispensables, las adiciones deberán ser reconocibles y evitar confusiones miméticas".

Otra cuestión distinta es el impacto visual que ha podido provocar o el abandono al que ha sido sometida esta torre del siglo XIII, un monumento que fue declarado BIC por la Junta de Andalucía en 1940 y que se encuentra en terreno privado. Así, es el propietario quien debe mantenerlo, y la administración autonómica velar por ello. Pero no fue así, de modo que este abandono desembocó en el derrumbe de buena parte de su estructura el pasado año 2013, concretamente de las tres plantas y las bóvedas del edificio, así como del muro norte, que se cayó en su totalidad y el del oeste, que permaneció pero de manera parcial. Sólo quedó en pie el de la zona sur que da al patio de armas.

En aquel momento ya se había presentado dos años atrás por parte de la propiedad -que ha costeado la obra- un plan de conservación para su mejora, con una inversión que rondaba los 100.000 euros. Un expediente que en aquel abril de 2013 estaba aún en tramitación y a la espera de recibir la autorización ambiental para iniciar estas obras, que ya llegaban tarde. De hecho, el arquitecto tuvo que rehacer el proyecto para actuar sobre los restos del ruinoso monumento, cuyo estado lamentable puede verse en la foto adjunta.

Hay que recordar que desde mediados de los años 90 las sucesivas corporaciones municipales de Villamartín han advertido con informes de los peligros estructurales que tenía la edificación. De hecho, se alertó en 2005 a la Junta de Andalucía del estado lamentable de la fortificación.

Por su parte, el arquitecto se ha mostrado "sorprendido" con la repercusión mediática de su proyecto. "No es la primera intervención de este tipo, no sé por qué tanto bombo con ésta". Intervención que ha defendido por su rigor.

Esta polémica ha surgido tras la aparición de este emblema de Villamartín en medios nacionales e incluso internacionales, a raíz de un artículo aparecido en la web de la Asociación de Defensa del Patrimonio Hispania Nostra, en el que se critica duramente esta intervención.

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