Cultura

A la búsqueda de un tiempo

  • Emecé Eseene, nombre artístico de María Cristina Sánchez Nieto, lleva a la Sala Rivadavia una exposición que se centra en varias posiciones conceptuales perfectamente diferenciadas

Obras de Emecé Eseene en la Sala Rivadavia de Cádiz. Obras de Emecé Eseene en la Sala Rivadavia de Cádiz.

Obras de Emecé Eseene en la Sala Rivadavia de Cádiz. / jesús marín

En este universo artístico de mínimos, cuando casi todo huele a casi todo y los parámetros de la creación se rigen desde coordenadas demasiado iguales, es tremendamente gratificante encontrarte con una exposición distinta, de una artista diferente; una artista culta, de muy amplia naturaleza formativa -es licenciada en Periodismo, graduada en Historia del Arte y cursa, en la actualidad, estudios del Grado Superior en Gráfica Publicitaria-; estando al tanto de lo que se cuece en los amplios y complejos estamentos del arte contemporáneo. Todo ello hace que tales estructuras tengan un desenlace artístico lleno de trascendencia y con sabias posiciones en torno a una cultura de la que sabe sus argumentaciones, sus inquietudes, sus luces y sus infinitas sombras.

Emecé Eseeme responde a María Cristina Sánchez Nieto, artista nacida en Cádiz y residente en Rota. Su trabajo profesional está absolutamente vinculado a lo artístico, bien como comisaria de exposiciones -M.A.R: Mujeres artistas roteñas-, bien como gestora del espacio virtual 'Tomaraquetuvieras', dedicado a la difusión del arte contemporáneo que se hace en la zona. Es, también, colaboradora en la Fundación NMAC de Vejer, difundiendo esa realidad artística de tantas expectativas que es Montenmedio. Junto a todo esto, la artista roteña viene realizando un considerable trabajo artístico, que tiene al collage como medio de expresión y como vehículo para circular por esas sendas tan particulares que la artista abre para que un trabajo tan comprometido como el suyo circule sin excesivos impedimentos.

La exposición de Rivadavia se centra en varias posiciones conceptuales perfectamente diferenciadas, a las que une esa realidad en torno al collage que la artista domina e impone su particular tratamiento plástico. La primera propuesta artística que encontramos gira en torno a tres mujeres artistas, Sonia Delauny, Hanna Höch y Dora Maar, poseedoras de una altísima intencionalidad creativa pero que han ocupado un segundo plano en el manual de la Historia del Arte, perdidas en la maraña de un arte realizado por hombres y, sobre todo, diluido por la absoluta potestad artística de los elementos masculinos con quienes se relacionaron. Emecé Eseene las extrae de su ostracismo impuesto y las coloca en ese sistema histórico del que son verdaderas protagonistas, por la importancia y trascendencia de su trabajo.

La segunda propuesta es un bellísimo Abecedario illustré en el que realiza veinticinco especies de sutiles poemas pintados en los que los mínimos elementos compositivos procesan una bella historia presentida con registros yuxtapuestos que guiñan cómplices a la palabra.

En Cuerpo de casa 1, la protagonista es, nada menos, que la gran artista Louise Bourgeoise. De nuevo, el doble sentido juega un papel importante, transportando la realidad a un escenario metafórico que deja en suspenso la versión lineal de lo inmediato y transporta a un simple esquema ilustrativo de infinitas posiciones significativas.

Tres Autorretratos nos presentan retazos de su propia existencia; desde un pasado feliz, marcado por la música, a un presente lleno de intensidad creativa y un futuro de situaciones expectantes.

La muestra se completa con Cuerpo de casa II, un vídeo con fotografías de casas que insiste en el planteamiento metafórico de todo el conjunto.

Asistimos a una exposición de una artista que inicia su transitar por un arte al que ella le impone unas muy afortunadas circunstancias. Formalmente, el collage es una fórmula creativa que necesita una clara conciencia argumental y una visión estructural determinante. No se trata de una acumulación de elementos para disponerlos con más o menos fortuna. La obra de Emecé está perfectamente organizada desde una firmeza conceptual que le permite afrontar cualquier situación. Sus registros aúnan elementos extraídos del entorno, motivos de una cultura popular que sustenta esa sociedad dominada por las nuevas tecnologías y por imágenes de mucho más amplio espectro. Con ellas, la artista compone una realidad que analiza un mundo lleno de matices, perspectivas, equívocos y verdades. En definitiva, una realidad bellamente concebida.

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