Arte tras la tragedia de Los Caños

El artista conceptual Marc Montijano levanta las 23 cruces de Los Caños

  • Con la madera de pateras destrozadas recuerda a las víctimas del dramático naufragio frente a Trafalgar del pasado otoño

Marc Montijano, con una de las cruces que ha construido en Los Caños Marc Montijano, con una de las cruces que ha construido en Los Caños

Marc Montijano, con una de las cruces que ha construido en Los Caños / Manuel Aragón Pina

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"El arte lucrativo no me interesa, entiendo el arte como herramienta social”, explica el artista malagueño, aunque nacido en Barcelona, Marc Montijano, sobre la arena de la playa de Los Caños. Montijano lleva diez años realizando proyectos de lo que él llama arte y acción. El pasado octubre decidió trasladarse desde su estudio en Málaga a Vejer y trabajar en el modo de visualizar a través del arte el drama del Estrecho. A los pocos días de su estancia, el mar empezó a escupir cadáveres.

“Se nos hizo un nudo en el estómago. No nos podíamos esperar este horror. Cada día había un nuevo cuerpo en la playa. Fue un shock. La idea en cada uno de nuestros proyectos es ir a los lugares y trabajar con los materiales que allí encontramos. Decidimos ponernos a la tarea. Serían 23 cruces por los 23 inmigrantes muertos en el naufragio y la obra se llamaría La cruz de Trafalgar (Hope and Pain 10). No es un signo religioso, sino algo mucho más ambiguo. Es el aspa, que es un elemento simbólico en mi trabajo, pero que en este caso también expresa dolor ”, explica.

Para Montesinos, este proyecto ha sido, posiblemente, “el que más me ha afectado emocionalmente. Siempre cuando llegas a un sitio eres un poco un extraterrestre y yo todo lo que hago lo hago con el máximo respeto,. me gusta escuchar las opiniones de las personas que viven en el lugar y aquí te cuentan historias de todas estas personas que pisan la playa y salen corriendo. Aquí se convive con eso y yo quiero ser un cronista del momento, empaparme de lo que está sucediendo y trasladarlo a mi forma de ver las cosas. En ese sentido, la gente de Vejer Acoge nos ha ayudado mucho”.

En esta ocasión todo era mucho más dramático: “La primera cruz que hice me emocionó hasta llorar. Trabajaba con un material que tenía una historia muy potente detrás. Es meterse en ese mundo para creer una belleza triste, organizar piezas armónicas con esos tonos chillones que tiene la madera de las pateras. Y ese olor, tiene un olor particular esa madera que ahora podría identificar”.Estas cruces van a ir a Málaga, a Madrid... “Queremos que vaya a ciudades en las que esta realidad se ve lejana. Se conoce, pero no se palpa, no se huele. Queremos que lo entiendan porque ese es nuestro único objetivo, trasladar en lo posible la experiencia que nosotros hemos vivido”.

De hecho, una de las preocupaciones de Montijano es una deriva “hacia una absoluta deshumanización. Me duele que se trivialice este drama en las redes donde todo se sigue como si fuera una serie de televisión”.

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