Cultura

El arte de descubrir y apreciar donde los demás no ven nada

  • Los materiales reciclados son la base de la obra del pintor gallego Kike Ortega

  • Sus trabajos podrán verse en el restaurante Aponiente hasta el próximo 18 de agosto

Donde todo el mundo ve el techo de un tractor, él ve un lienzo en blanco. Donde otros ven un bidón roñoso, oxidado, él aprecia otro fabuloso lienzo de colores, con mil matices a los que poder sacar partido (incluso llega a confesar que cuanto más oxidado esté más le gusta). En definitiva: donde la mayor parte del mundo sólo ve basura, él ve arte.

Para quien no tenga el placer de conocerlo ni a él ni a su obra, Kike Ortega es un pintor pontevedrés que utiliza materiales reciclados como lienzos para sus obras. "En realidad fue todo un poco de casualidad", comenta Ortega. "En principio iba buscando celulosa, pero era muy cara. Un día cogí una tabla de eucalipto y se me ocurrió la idea. Desde entonces me he dedicado a desarrollar mi pintura en distintos materiales", explica este artista que sólo trabaja en sus obras con los colores blanco, negro y rojo.

Arquitecto de profesión, pero artista de vocación, a Kike Ortega la pasión por el arte le viene por parte de madre, también artista. "A mí me quedaban muy pocas asignaturas para acabar Arquitectura, pero estaba ya saturado y decidí pintar -relata-. Para mí, al principio, sólo era una vía de escape, pero al final se ha convertido en mi vida y en mi profesión". Mientras explica esto, Ortega pasea por las obras de su exposición Ruptura con el lienzo, que se inaugura hoy en el restaurante Aponiente y que se podrá visitar hasta el 18 de agosto en el Molino de Mareas. En ella se pueden observar cuadros realizados con técnicas mixtas sobre hojas de libro, bidones, planchas de metal o tablas de cajas de pescado.

La pasión que Kike Ortega transmite mientras explica su obra atrapa instantáneamente al espectador. Mientras pasea entre la exposición, él mismo asegura que ya no tiene remedio. No desconecta y siempre, cuando mira, anda buscando y visualizando la obra. "Un día iba camino de un evento al que había que ir muy bien vestido", relata el artista. "De repente vi unas maderas. Quise pararme, pero continué. Finalmente no pude. Me paré y las tuve que recoger", bromea Ortega.

Por su parte, le gusta explicarlo todo: desde el origen y la historia del material, hasta su elaboración y acabado. Para él la imagen del artista idolatrado, que ni explica su obra, ni habla con el público, está ya pasada de moda. "La gente no te va comprar una obra que no entiende. Al comprador le gusta poder explicar la historia de ese cuadro o de esta escultura. Quiere saber qué hay más allá", explica este artista, al que la mayoría, muchas veces, confunde con un chatarrero.

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