Cultura

"Me veo como un ángel o un sabio, pero en realidad soy normal y feo"

  • Jean Giraud publica el tercer volumen de su autobiografía, 'Inside Moebius': un viaje por la mente del autor francés en el que ha tratado de seguir una "línea de autocrítica"

Acostumbrado al elogio continuo desde hace 60 años, Jean Giraud, más conocido como Moebius, bien podría haberse convertido en un ególatra pretencioso, pero el dibujante francés ha evitado cualquier atisbo de autocomplacencia en la trilogía autobiográfica Inside Moebius, un viaje asombroso por su mente.

"Conozco muy bien a mi personaje: me veo como un ángel o un sabio, pero en realidad soy normal y feo. Al igual que todo el mundo, yo también tengo esas dos caras, soy un genio y un estúpido, y viajo constantemente entre ambas posiciones. Es la historia de mi vida", explica. Habla Giraud de su rol personal y no lo hace de forma gratuita, ya que Inside Moebius (Norma) ha sido su puesta de largo como protagonista de cómic. Tras los dos primeros ejemplares, la saga se completa ahora con el lanzamiento del tercer volumen. A fin de ser lo más honesto posible, Giraud ha tratado de guardar "una línea de sinceridad y autocrítica": "La sinceridad no es una llave absoluta, pero abre la puerta de la verdad. Estos libros han tenido algunos momentos de verdad útiles, y tengo la esperanza de que mi experiencia pueda servirle a los lectores", anhela.

La obra funciona a modo de catarsis, una pugna intelectual que enfrenta al ilustrador con sus personajes más destacados, caso del teniente Blueberry, Arzak o el mayor Hubert. Giraud también ajusta cuentas con sus 'yos' del pasado, el niño y el adulto: "Este tipo de historia es interesante cuando no se explota de manera comercial, porque si no se convierte en una pérdida de tiempo. Hay algo de nostalgia en las páginas, pero no demasiada, porque mi 'yo' joven no es mejor que mi 'yo' viejo: son igual de tontos", apunta.

El origen de Inside Moebius está en 1990, cuando Giraud dejó la marihuana como elemento de inspiración: "Vi que mi facultad de imaginar seguía intacta, que no había relación entre marihuana e imaginación -explica-. La magia está a nuestro alrededor y con el tiempo se convierte en un arma de comunicación. La busco en todo momento aunque sea difícil de conseguir".

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