Cultura

Versos capturados en un instante

  • El fotógrafo Miguel Ángel González inauguró ayer en Rivadavia la muestra 'Danza, Amor, Sometimiento', una reflexión sobre las relaciones de pareja planteada desde la danza clásica

Cuenta Miguel Ángel González que la fotografía se compone en parte de matemática, en parte de poesía. Por eso cuando despoja su obra de toda regla imperante, cae envuelta en el verso de un instante que recita bajo el lenguaje de la Danza, Amor, Sometimiento (DAS), en un trabajo para la reflexión sobre las relaciones de pareja. Es el título de la muestra fotográfica que ayer inauguraba en la Sala Rivadavia, acompañado de la diputada de Cultura, Pilar Pintor, el cónsul de Argentina en Cádiz, Agustín A. Núñez, y un buen número de amigos y colegas de la profesión.

El negro como telón de fondo crea el ambiente poético, casi dramático que el fotógrafo de Diario de Jerez sólo irrumpe con cada una de las trece historias que planta ante el espectador, guiados por el intencionado uso de la luz. Un discurso hilado desde "el amor, la sensualidad y la sexualidad", a través de cada uno de los pasos, giros y saltos de la danza clásica que inmortaliza en escultóricas fotografías de gran formato. Una situación escénica que junto a la susurrante música de Morente completa esta historia "con nuevos matices para el espectador".

"Es un trabajo muy personal, que parte de la necesidad de contar otras cosas", decía ayer en el acto de presentación el autor, de los fotógrafos más reconocidos en el mundo del flamenco, como avalan los numerosos premios que respaldan su trayectoria. Un proyecto con el que huía en cierto modo de esa "pasión, amor y sometimiento por el flamenco", puntualizaba.

Así que Miguel Ángel González se liberó de formalismos técnicos para contagiarse de emociones estéticas. Sensaciones que dosifica a base de "microrrelatos", añadía, y que él mismo interpreta ordenadamente como escenas de posesión, celos, entrega, sometimiento, dependencia, fracaso, infidelidad e incluso la muerte en las relaciones de pareja o extrapolable a todo tipo de situaciones, comentaba. Y aunque González tiene claro a qué corresponde cada faceta del amor y el desamor en este recorrido por Rivadavia, deja abierto el final de cada historia al visitante, sin titular cada una de las piezas enmarcadas en plata.

"Es un trabajo duro, que he planteado desde conceptos dramáticos, que en cambio la gente interpreta a veces de forma amable, supongo que debido a la estética de la imagen", decía.

Para ello el reportero gráfico, como ayer mismo lo presentaba Pilar Pintor, ha roto tanto con la técnica de la fotografía como de la propia danza, en busca del hilo conductor planteado desde la propia escenografía, iluminación o el encuadre que finalmente desemboca en una imagen más sutil. Porque en su obra no busca el salto perfecto, ni siquiera los rostros de sus personajes, pues no son ellos sus protagonistas, sino lo que con ellos, sus movimientos y su danza quiere contar.

"He tenido que desechar mucho", explicaba sobre este trabajo que comenzó a macerar hace cuatro años, y que previamente ha expuesto en Sevilla, Jerez y Algeciras. Y ha depurado porque son muchos los instantes capturados de los ensayos de numerosas compañías de danza, aunque sólo se exhiben imágenes de la American Ballet de Nueva York y del Ballet Contemporáneo San Martín de Buenos Aires. "Se trata de instantáneas, no de posados", y eso dice mucho de esta recreación de frágiles escenas capturadas en el justo instante, pero inmortalizadas para los restos.

Y mientras embelesa a su público con los encantos estéticos de su fotografía, ya plantea un nuevo trabajo sobre la prostitución. "Danza, amor y sometimiento es un trabajo puente para esta nueva exposición".

Si bien, en breve partirá a Marsella, donde expone una de las tres exposiciones que exhibe en Francia. Porque Miguel Ángel González no da un respiro a una profesión que exprime desde el trabajo del día a día en prensa, hasta el último resquicio de una pasión a la que finalmente se somete por amor. La fotografía.

Miguel Ángel González Sala Rivadavia Fotografía. Puede verse hasta el próximo 10 de abril. De lunes a viernes de 10.30 a 13.30 y por la tarde de 17.30 a 20.30.

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