CINE

Suspense bajo la tierra

  • Se estrena la esperada 'Buried', donde Rodrigo Cortés cuenta una angustiosa historia en la que un contratista civil es enterrado en un ataúd hora y media

Era Alfred Hitchcock el director de los grandes retos. De vez en cuando, le gustaba minimalizar su cine hasta hacerlo en decorados únicos. Esto fue lo que hizo en Náufragos, donde contó una historia entera en un bote salvavidas. O en La soga, que rodó en un falso plano único en una sola habitación, aunque el que las cargas de las cámaras de entonces sólo admitiesen rollos de diez minutos le obligó a buscarse la vida para mantener la ilusión de que se mantenía la toma. Otros cineastas han gustado de retos narrativos y contar historias en tiempo real en espacios mínimos. Pero ninguno ha llegado tan lejos como el español Rodrigo Cortés en la esperada Buried: enterrado, que se estrena hoy viernes.

Efectivamente, el film transcurre todo él... en un ataúd, donde un contratista civil que trabaja en las ruinas de Irak es metido vivo y sólo tiene hora y media para salir de ahí, aunque sus captores han tenido el detalle de dejarle un teléfono móvil como compañero de su incómodo cautiverio. Sólo hay un actor, el enterrado, en todo el film acompañado de alguna de las voces que se oyen por el celular. Esta angustiosa historia surgió hace un año y medio del magín de Chris Sparling, un joven aspirante a guionista dispuesto a partir pana con un libreto original. Pero se llevó una decepción cuando vio que nadie parecía dispuesto a producir esta historia con un único protagonista en tan delicada situación. Hasta que apareció una nueva compañía, Versus, coproductora americana de Buried. Para una firma joven resultaba un proyecto ideal, impactante, y sobre todo, barato. Curiosamente, le pasaron el guión a Rodrigo Cortés para que diera su opinión, y el cineasta gallego se propuso a sí mismo para rodarlo. Era un tout de force para un director, ya que no es tan fácil rodar hora y media en un cajón con un tipo tumbado como único protagonista.

En su breve trayectoria, queda claro que a Cortés no le asustan los retos. Se dio a conocer con una serie de cortometrajes de culto, en el que destacan 15 días, que creó escuela con su narración montada como un falso documental. En 2007 debutó en el largo con Concursante, una brutal crítica a nuestro sistema económico que también se ha convertido en un pequeño clásico en las jornadas antisistema que cada vez abundan más. Lo que le atrajo de Buried, además de su situación única, es que el planteamiento inicial se podía mantener hasta el final. Ha declarado estar harto de filmes con buenas premisas argumentales que al final, por pereza de guionistas y directores se abandonan a mitad de rodaje para entrar en terrenos más convencionales. Como curiosidad, decir que se usaron siete ataúdes diferentes para poder hacer el film y atender a los diversos planos.

Para el difícil papel protagonista se contó con Ryan Reynolds, conocido hasta la fecha por sus trabajos en el cine independiente americano, como en The Nines. Reynolds se hizo pasar Concursante antes de aceptar aunque luego no puso muchas pegas. Aunque el angustioso rodaje en más de un momento le llevó a arrepentirse, pero afortunadamente el tema no fue a mayores.

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