Cultura

Siempre nuevo, Smash brinda una lección en la sala W

  • El cantautor demostró la noche del viernes que sigue en continua evolución

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Antonio abre fuego con Smash. Forever walking, declaración de principios e intenciones. Siempre caminando. Y en un suspiro entreverado, pasa del inglés al castellano, el triple salto vital de su carrera, y deja patente que es una leyenda en movimiento, un artista total, inasequible al desaliento. Antonio Smash, su guitarra maqueona y su mujer Lourdes, en la sala W. Balas de amor, una figura de rockero en cuero negro, un público escaso pero cariñoso, estampas de ayer y de hoy, el pasado glorioso sin fin y el presente rabioso psicodélico. Antonio brinda una lección de rock, folk y pop, combina sus temas nuevos con joyas de su Jardín secreto, el álbum que escribió con Santiago Auserón. La escena se colma de tonalidades de influencia británica, de juegos de palabras y de tiras de cómic musical, la pareja canta de categoría, ella borda el Somebody to love, ataca la pieza con energía y destreza vocal, y él traza las pinceladas justas y precisas. Sangre y ron, cantautor eléctrico en permanente evolución, cero coma cero de nostalgia barata, Syd Barret nunca estuvo en Sevilla, el hambre no tiene color, Antonio, el rock en Andalucía y el underground orgulloso y genial. Siempre caminando, el tupé perfecto y una gran colección de canciones. La sombra de Ray Davies, la estampa de Courtney Love, otra versión de JJ Cale, Antonio no pierde el compás. "Pase lo que pase, déjalo pasar; si el río es grande, más grande es el mar". Love millonaire, otro guiño a Smash, y varios toquetazos al futuro inmediato. Antonio siempre suena nuevo.

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