Cultura

Sánchez-Verdú fusiona tradición cristiana y árabe en 'Libro de las Estancias'

  • El compositor algecireño presenta hoy en el Festival de Granada una obra que busca la complicidad del público

La obra Libro de las Estancias, del compositor algecireño José María Sánchez-Verdú, fusiona la tradición e historia cristiana y árabe en la época de la expulsión morisca a través de un espectáculo en el que el público se convierte en protagonista interactivo de la actuación.

El espectáculo es un encargo del Festival Internacional de Música y Danza de Granada en coproducción con el Instituto Valenciano de la Música, y dentro de este marco se pondrá hoy en escena en el cubo de la sede central de CajaGranada, una forma geométrica que articula la obra.

Sánchez-Verdú explicó ayer en rueda de prensa que la obra acoge a los dos lados de la expulsión morisca, el cristiano y el musulmán, y que en ella la electrónica juega un papel fundamental porque "empapa cada momento de la partitura".

A nivel técnico se trata de un espectáculo con "una complejidad muy grande", ya que hay dos grupos orquestales de cuerda, dos de metales y dos coros, que se ven acompañados de un espectacular juego de luces que permite desarrollar la dramaturgia a lo largo de los siete espacios.

El público será el protagonista invitado de la obra, ya que se podrá mover libremente por la sala para acercarse a los coros o a la orquesta, lo que dota al espectáculo "de una y mil formas de escuchar".

En el desarrollo de la obra entran en juego dos ficciones, por un lado los textos que provienen de los libros plúmbeos de los moriscos y por otro lado el mito de Santiago del cristianismo, dos visiones "antagónicas" de religión y política, pero también "de lo puramente creativo", añadió el compositor gaditano.

Como reflejo del "choque tan tremendo" entre ambas visiones de la historia se crea una "energía enorme", que en Granada puede tener su representación en el Palacio de Carlos V dentro del conjunto monumental de La Alhambra.

Libro de las Estancias se articula en siete espacios ordenados con números romanos y arábigos no coincidentes en los que cada una de las estancias tiene vinculaciones arquitectónicas, textuales, simbólicas y lumínicas, así como su propia materia musical.

En este sentido se presentan dos articulaciones formales para interpretar la obra, una primera siguiendo el orden de la numeración romana o a la inversa haciéndolo de final a principio siguiendo la numeración arábiga.

El cubo es la figura en torno a la que se establece el diseño de luces y la espacialidad electrónica del sonido, además de la disposición de los músicos y sus simetrías.

Sánchez-Verdú destacó "la libertad absoluta" que se le dio cuando se le encargó la obra, momento en el que decidió rodearse con gente con la que ha trabajado a menudo, como el contratenor Carlos Tena, que interpretará la voz cristiana, o Marcel Pérès, que pone sonido a la visión musulmana.

El compositor considera que su obra refleja su propia visión, ya que considera que "el arte no está hecho para entender sino para sentir", y que la idea de público y orquesta es "muy antigua", por lo que él favorece la interacción entre ambos.

Etiquetas

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios