Cultura

Referencia de un momento histórico

  • Los claustros de la Diputación acoge una muestra del homenaje que recibió Rafael Alberti en su época de exilio en Roma, cuando los mejores artistas del momento le dedicaron una obra

La muestra 'Exiliarte' puede verse en la Diputación de Cádiz. La muestra 'Exiliarte' puede verse en la Diputación de Cádiz.

La muestra 'Exiliarte' puede verse en la Diputación de Cádiz. / jesús marín

Varias consideraciones merecen esta espléndida exposición que, gracias al intenso trabajo, minucioso y apasionado de Carmen Bustamante, ha podido llegar hasta los espacios de la Diputación Provincial. La muestra no puede ser considerada sólo como la recopilación de obras de arte para ser mostradas al público. Estamos ante un capítulo importante de nuestra historia reciente; una página donde se funde la Literatura, el Arte, el sentido de la amistad, el reconocimiento a un gran poeta, así como la propia dimensión histórica que desprende. Además, un trabajo como éste merecía el apoyo de la Institución primera de la provincia donde nació el poeta. ¡Dónde mejor! Esta muestra constituye todo un hito y no asumir su importancia hubiera sido el ejemplo manifiesto de un desinterés que sería imperdonable. La exposición se lleva a cabo desde el extraordinario impulso de la Real Academia de Bellas Artes de Cádiz; algo importante para una corporación que encierra en su seno una parte muy significativa de la historia cultural gaditana y que, de esta manera, se implica directamente, como siempre lo hizo, en el desarrollo cultural de una ciudad necesitada de todo y de todos.

La exposición, nombrada con el sugerente título de Exiliarte, se presenta con un subtítulo que considero es la definición escueta de todo lo que encierra esta importante muestra: Memoria de una carpeta dedicada a Rafael Alberti. Y, así, es como debemos introducirnos en lo muchísimo interesante que se muestra en el Claustro de exposiciones del Palacio de la Diputación Provincial. Todo comienza con un determinante hecho histórico: El poeta Rafael Alberti, exiliado entonces en Roma, recibe un homenaje de la intelectualidad española. El escritor nacido en El Puerto de Santa María era la máxima figura de las letras españolas en el exilio y un referente de gran importancia para la lucha antifranquista. El homenaje fue un acto simbólico en un momento crucial de aquella España, todavía, con la bota dictatorial pisoteando con fuerza, aunque queriendo dar al mundo una imagen de normalidad. Se realizó en la Sala de la Mutualidad de París, el 8 de julio de 1966. Al mismo se sumaron grandes figuras de la cultura de todo el mundo; escritores, poetas, políticos que admiraban al poeta español y que, con credos muy distintos, sólo pretendían la adhesión al escritor que, dos años antes, había recibido el Premio Lenin de la Paz, con cuya dotación económica pudo comprarse la casa del Trastévere romano donde vivió junto a María Teresa León hasta su vuelta a España, en 1977, después de la muerte de Franco. A Rafael Alberti se le entregó una serie de regalos, entre ellos una carpeta con obras de muchos de los principales artistas del momento. La recopilación de las obras que formaban la carpeta corrió a cargo de Rufino Ceballos, un pintor cántabro que fue el aglutinador de muchas de las inquietudes antifranquista que entonces existían. La carpeta se conserva gracias a que, después de la muerte de aquél, la misma fue guardada por su viuda, Conchita Montané, hasta que llegó a Sol Panera hija de un amigo íntimo de Rufino Ceballos y que es, actualmente, la directora de la galería Aritza de Bilbao; galería con la que trabaja habitualmente Carmen Bustamante. Gracias a esto, la pintora gaditana no sólo ha conseguido traerla a Cádiz, sino que ha trabajado denodadamente para darle un sentido expositivo y que posibilite una muestra de mucha entidad y trascendencia.

La muestra no sólo nos presenta las obras que constituyeron el grueso de la carpeta, sino que se ha realizado un completísimo cuerpo expositivo, espectacularmente diseñado por Arantxa Morales y Javier Reina, donde se nos ofrece una extensísima información sobre la historia vivida, sobre la realidad política existente y sobre muchos de los aspectos que dieron entidad a un hecho histórico que, ahora, nos sirve de absoluta referencia para conocer un momento trascendental de nuestra mediata historia política y cultural.

Plásticamente, el contenido de la carpeta nos sitúa en una pintura variadísima, testimonio exacto de los intereses artísticos del momento, con planteamientos pictóricos que abarcan todo el amplio espectro de una pintura absolutamente comprometida con los valores de una vanguardia que, en la mayoría de los casos, potenciaba un arte abierto, con las mejores y mayores inquietudes que dejaban atrás los resabios trasnochados de aquel arte sin futuro que se promulgaba desde las instituciones oficiales.

Los amantes de lo artístico nos hemos encontrado con nombres muy importantes del arte español de los años sesenta, aquel que intentaba sacudirse los efectos de unos años sombríos y esquivas imposiciones. La detenida contemplación de la muestra nos hace reencontrarnos con la realidad artística de nombres que construyeron aquella tan deseada Modernidad. Pintores que estuvieron en El Paso, uno de los grupos artísticos, junto con Dau al Set, de referencia en el contexto general del Arte español; también algunos artista de Estampa Popular, aquellos que llevaron el Arte a todas las estancias de la sociedad; algunos nombres que intervinieron en la Escuela de Madrid o en el grupo de los realistas madrileños; también artistas ajenos a tendencias y grupos y que, como francotiradores, realizaron un trabajo solitario lleno de sentido y entidad. Así nos encontramos obras de José Guerrero, Antonio Saura, Juana Francés, Pablo Serrano, Josep Grau-Garriga, Luis García Ochoa, Cristino de Vera, José Vela Zanetti, Alfonso Fraile, Rafael Canogar, Agustín Redondela, Amalia Avia, Rufino Ceballos, Josep Guinovart... y un largo etcétera que componen una realidad artística llena de absoluta dimensión creativa. Una exposición que nos conduce por una realidad artística importante, así como por la historia de un hecho que revivimos en toda su grandeza.

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