Cultura

Referencia de un momento expectante

No es mala idea, ni muchísimo menos, eso de compartir colecciones museísticas entre distintos espacios. Lo peor que le puede pasar a una obra de arte es permanecer velada en sitios que, a veces, el personal no sabe ni que existen. Además, el trabajo artístico debe tener una exigible vocación universal y, en este mundo donde la globalización se quiere sea una realidad incuestionable, mantener lo artístico en un solo sitio es reducir al máximo el propio sentido de la obra de arte. Si existen colecciones pertenecientes, como es la que nos va a ocupar en este espacio periodístico, a las instituciones públicas - aquí la Junta de Andalucía -, es muy interesante convertirlas en itinerantes para que puedan ser contempladas en distintos museos por el mayor número de espectadores posibles. Por eso es de agradecer este proyecto de la Junta de llevar colecciones institucionales a museos distintos de donde habitualmente se conservan, a veces, durmiendo el sueño de los justos en almacenes recónditos y cerrados al público.

En el Museo de Bellas Artes de Granada se puede contemplar una muestra de cierta entidad del polifacético José Moreno Villa, una de las personalidades más complejas y completas de la cultura española de la primera mitad de la anterior centuria. No es que este malagueño de 1887, hijo de un empresario de la época que se dedicaba a la exportación de vinos, fuese el máximo pintor del momento; pero su vastísima cultura, su gran preocupación por los temas artísticos, su cercanía a los grandes artistas y su conocimiento del arte nacional e internacional, le permitieron estar al corriente de lo que se hacía y, él con su espíritu inquieto, se adentró por los caminos de una pintura que era transmisora de los grandes planteamientos estéticos de aquellos momentos de tanta pasión, tanta inquietud y tanta necesidad por abrir rutas que acercaran a una modernidad esperanzadora y apartada de los postulados de la tradición. Además, José Moreno Villa fue protagonista privilegiado de todo aquello -con todos aquellos- que rompió hacia lo más excelso la cultura de una España que, muchos como él, transformaron y la convirtieron en referencia de un tiempo que, como dijo Federico, refiriéndose al Camborio, viva moneda que nunca se volverá a repetir.

La exposición del Museo de Bellas Artes que se encuentra en el palacio de Carlos V se configura con unas cuarenta piezas, realizadas entre 1924 y 1936, en las que se suscribe la pintura de un artista fiel a su época y a las infinitas intenciones plásticas y estéticas que, en ella, se desarrollaban. En su obra, las referencias son claras. Existen miradas que transportan al surrealismo, que manifiestan las transformaciones espaciales del cubismo, que se comprometen con los testimonios pictóricos de la metafísica, que asumen, en definitiva, muchas de las creencias plásticas de un tiempo que, artistas totales, como José Moreno Villa, hicieron eterno.

Esta colección proveniente del Museo de Bellas Artes de Málaga nos presenta a un artista completo, que pintaba por una necesidad creativa, lo mismo que escribía poesía, que dio vida a una incipiente crítica, artística y literaria, y lo mismo que le impulsó a fundar revistas de prestigio.

La muestra que se presenta en el Carlos V, mucho más que excelencias artísticas, encontramos las referencias vitales y culturales de uno de los mejores representantes de una época extraordinaria.

Buen proyecto el de la Junta de Andalucía, organizando muestras compartidas. El gran público lo agradeceremos.

Museo de Bellas Artes Granada

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