Cultura

Raúl Arévalo lleva a la Mostra un filme de "violencia sin espectáculo"

  • El actor debuta en la dirección con 'Tarde para la ira', protagonizada por Antonio de la Torre y con la que compite en la sección Horizontes, la segunda más importante del certamen

Raúl Arévalo quería hablar de la violencia en su debut como director, pero sin espectáculo y por eso Tarde para la ira es "una película más seca, más realista, más cruda", un "drama con tintes de thriller" que ha gustado mucho en el Festival de Venecia, donde compite en la sección Horizontes.

"Siempre he querido dirigir, desde que soy niño, pero no tenía claro el qué, no pensé en hacer un "thriller", pensé que quería contar esta historia, algo sobre la violencia". Pero "no quería contar una historia sorprendente ni muy original, quería encontrar el argumento para hablar sobre la violencia, sobre una violencia que huyese de la violencia como espectáculo", explicó ayer en una entrevista con Efe el director tras la presentación de la película.

Pese a que le encantan, como espectador, las películas de Tarantino o Álex de la Iglesia, prefería, como director, otro tipo de violencia, más contenida, y al desarrollar el guion fue saliendo una historia en forma de thriller, pero también de drama y una película de género.

Es la historia de Curro (Luis Callejo), encarcelado ocho años por el atraco a una joyería, su mujer, Ana (Ruth Díaz), que espera su liberación, y un cliente del bar que ella regenta, Jose (Antonio de la Torre), que observa todo pacientemente mientras llega el momento de actuar.

Una historia árida en su paisaje pero también en sus personajes y en su estilo narrativo, que tiene mucha fuerza en un complicado ejercicio de contención que le ha salido bien al debutante Arévalo, quien considera que el resultado tiene mucho que ver con los actores.

Porque si algo tenía claro desde el comienzo es que los protagonistas tenían que ser Antonio de la Torre y Luis Callejo. En el caso de Arévalo y De la Torre han trabajado juntos en títulos como Azuloscurocasinegro, Primos o La Isla Mínima y eso ha hecho este rodaje más fácil y más difícil al mismo tiempo. "Por un lado -señala De la Torre- tenía muchísimas ganas, somos muy amigos y me gusta mucho estar con él, pero tenía una gran responsabilidad porque él había hecho una apuesta muy fuerte por mí y tenía miedo de fallarle", dice el actor antes de estallar en carcajadas y reconocer que tuvieron "un par de momentos" complicados porque "la confianza da asco".

Pero, agrega apasionado: "Es verdad que la manera en que Raúl entiende el curro de actor es exactamente la manera en que la entiendo yo y, en ese sentido, para mí ha sido una maravilla, una gozada". También resalta que le gustó cuando Arévalo le dijo que es un actor arriesgado, algo de lo que no era consciente.

"Yo no sabía que era un actor que arriesga porque soy más bien conservador y cagoncete. Cambio de papel, primero porque hacemos lo que podemos, aunque, toco madera, estoy en un momento en el que puedo elegir, pero también porque pienso que cambiar de registro es una manera de perpetuar tu carrera", explica el protagonista de Caníbal.

Y continúa divertido: "Si tuviera una tienda pondría un colmaíto, una tienda de los chinos, tendría de todo, con un cartel que dijera: 'Antonio Torres, bodas, bautizos y comuniones'. Soy un poco el Albert Rivera de la interpretación".

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios