Cultura

De Niro en caída libre

EEUU, 2011, Thriller, 105 min. Dirección: Gary McKendry. Guión: G. M., Matt Sherring (Novela: Ranulph Fiennes). Intérpretes: Jason Statham, Clive Owen, Robert De Niro, Yvonne Strahovski, Dominic Purcell. Cines: Bahía de Cádiz, Ábaco San Fernando, Las Salinas, Al Andalus, Yelmo, Cinesa Los Barrios.

Otras veces lo he escrito: si se quiere tener una idea de la supremacía del Sistema de los Estudios que gobernó Hollywood entre los años 20 y los 60 frente a la supuesta independencia y libertad creativa de los realizadores y los actores que se proclamó tras su declive, compárense las filmografías de los grandes actores de entonces y de hoy. El caso de Robert de Niro, por ser uno de los más grandes, es uno de los más representativos: no interpreta un papel protagonista digno de su talento desde 1995 (Casino y Heat), es decir, desde hace 16 años en los que se ha tenido que dedicar a autoparodiarse.

Asesinos de élite es otro borrón más en su filmografía: un actor gigante dirigido por un debutante director enano -un irlandés procedente, como no, de la publicidad- en una vulgar -vulgarísima- película de acción que regresa a los 80 para retomar las figuras retóricas y evidentemente falsas de los mercenarios presentados como duros con honor y un poquito de corazón. El suficiente para salir de su retiro y jugársela en una úultima misión para salvar a un amigo que un día le salvó a él la vida.

Un débil manto de denuncia del afán intervencionista de las grandes potencias en conflictos ajenos no disimula que todo está montado para mayor lucimiento de las muchas y huecas escenas de violencia. El prólogo mexicano -con la súbita toma de conciencia del sicario- hace perder toda esperanza desde el principio. La continuación arábiga lo confirma. La única intriga es qué pinta Robert de Niro entre el cachas Jason Statham y el correcto pero plano Clive Owen.

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