Cultura

López Simón, tres orejas con dos buenos toros de Marca, Vega y Oliva, un trofeo en Marbella

  • El torero de la comarca se lleva el peor lote, pero cuaja una faena firme al manso y rajado cuarto

El madrileño López Simón se llevó la tarde tras lidiar un buen lote de José Luis Marca, un encierro en el que destacaron cuatro toros, sobre todo el segundo y el tercero. A ese tercero le cortó las dos orejas López Simón tras una faena larga, variada, a un animal que pedía distancia pero el madrileño se empeñó en pegarse un arrimón. Tuvo mérito, pero el toro iba largo y se bría en cada muletazos. Estuvo acertado con la espada y paseó las dos orejas.

Algo similar ocurrió en el sexto, otro toro bueno de Marca que se dejó y al que volvió a realizar una faena basada en las cercanías. Valor tiene López Simón, aunque con arrimones a toros que van largos y piden distancias, la cosa no cuaja, ni tampoco llega a los tendidos. Es mi modesta opinión claro. Luego el que está delante es el que sabe. De nuevo acertó con la espada y paseó un trofeo.

También tuvo una actuación notable el sevillano Oliva Soto. Cortó la oreja del tercero, un toro con transmisión, al que el sevillano construyó una faena llena de detalles, pero falta de temple. Todo muy rápido. Un pinchazo y estocada le valió la oreja.

Ante el quinto, otro toro que se dejó, Oliva Soto construyó una faena por ambos pitones que no llegó al tendido. Con la espada volvió a fallar y perdió el trofeo.

Salvador Vega se llevó el peor lote de la corrida. Ante su primero, un toro noble pero con muy poca fuerza nada pudo hacer. El animal venía con más pena que gloria y Vega solo pudo dejar detalles en una faena donde destacaron varios pasajes por el derecho. Pinchó y eso le impidió haber cortado una oreja.

Donde sí la cortó fue en el cuarto. Un toro sin raza y que se rajó al comienzo de la faena tras el comienzo de los muletazos por alto de Vega . Se aburrió el toro, pero no el torero. Faena firme pegado a tablas donde el toro quería estar. Le robó Vega al de Marca una serie de muletazos buenos, de mano baja y le imprimió la raza que el animal no tenía. Una estocada en todo lo alto acabó con la vida del toro. Una oreja con leve petición de la segunda.

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