Cultura

Justa muestra de sabios artistas

  • La galería Benot oferta una buena representación de su catálogo casi inamobible de artistas, entre los que figuran Bustamante, Escalona, Cano, Chaves, Arcenegui, Morago, Montero y Girón

Exposición 'El objeto de la mirada'. Exposición 'El objeto de la mirada'.

Exposición 'El objeto de la mirada'. / jesús marín

'EL OBJETO DE LA MIRADA'. Galería Benot. Cádiz.

Las galerías que, todavía, mantienen el status que siempre tuvieron y que continúan en una esclarecedora labor en torno a lo artístico, ofrecen unos aspectos distintivos que las hacen diferentes a la mayoría de las otras que manifiestan planteamientos con altibajos y que dejan entrever circunstancias poco dignas para el desarrollo del Arte. Uno de esos aspectos, entre otros muchos, que las hacen rigurosas y diferentes es que mantienen su catálogos de artistas casi inamovible, sin buscar artistas en cada momento por no saber, demasiado bien, a qué atenerse. Existen numerosos ejemplos que constatan tal afirmación. Rafael Ortiz tiene en su fondo de galería autores que no se conciben trabajando con otra galería -El Equipo 57, Juan Suárez, José María Báez, Dorothea von Elbe o José Miguel Pereñíguez, por citar sólo algunos-; Alarcón-Criado tiene cerrada su cartera con Simón Zábell, José Guerrero, Martín Freire, los hermanos Mp Rosado o Jorge Yeregui, entre otros; algo de lo que, también, lleva realizando Fali Benot con un grupo fijo que tienen a la galería gaditana como referencia absoluta, Carmen Bustamante, Ricardo Galán Urréjola, Manolo Cano, Pedro Escalona, Lola Montero...

Para esta Navidad que ya hace sentir sus sones, sus sabores, sus luces y sus ilusiones, la galería de la Avenida Ramón de Carranza presenta una muy buena exposición colectiva con parte de su importante catálogo de autores. La maestría de Manolo Cano con el retrato es conocida por todos; también, su solvencia pictórica le hacen afrontar cualquier situación, como la que nos ofrece en esa colección de entrañables burritos, perfectamente acondicionados en fondo y forma. Carlos Morago realiza un paisaje sutilísimo, sabiamente estructurado, que ofrece exacta estructuración formal para conseguir una representación de bellas exactitudes. Pedro Escalona hace gala de su importancia pictórica con esos objetos que ilustran un tiempo detenido, conformador de una pintura eterna donde la realidad argumenta su más ilustre representación. Justo Girón domina ampliamente la escena pintada, tanto en la forma como en el fondo; estructura con soltura el paisaje desde el difícil espacio plástico del pastel, consiguiendo un atractivo juego cromático que incide poderosamente en la definición del propio paisaje. Carmen Bustamante deja bien a las claras su potencial representativo con su particularísimo modo de plantear una realidad costera que tanto la caracteriza y que ilustra sabiamente, con la mayor delicadeza y con su sutil lenguaje de dulces calidades cromáticas, un paisaje justo, sabio y absolutamente intransferible. Manuel Sánchez Arcenegui plasma, con asepsia cromática, los difíciles argumentos de una Venecia diferente en todo y a todo; los encuadres de los viejos palacios venecianos transmiten su decadencia en unas obras que eternizan ese paso del tiempo que allí se observa. Cecilio Chaves argumenta la luminosidad de ese Cádiz que él plantea desde esa especial óptica paisajística tan sujeta a una realidad particularmente planteada. Lola Montero centra su representación en un paisaje de salinas al que sabe sacarle su máximo sentido pictórico y toda su extrema expresividad. Javier Banegas se aparta del hilo conductor que argumenta el conjunto de la exposición con una obra tan divertida como atractiva; cubre el espacio del cuadro con unas coloristas maderas de los lápices de colores después de haberles sacado punta. Y para terminar este catálogo de excelsa pintura figurativa, la trascendencia pictórica de un Antonio Agudo, que nos presenta una figura humana, Oaxaqueña, con esa extrema expresividad en un delicado dibujo conformante, así como una serie de paisajes de la mexicana Chihuahua, con lo solvencia creativa de una poderosa acuarela, que transmite los máximos planteamientos de la mejor pintura de siempre.

Estamos en una exposición superior, convincente en la forma, justa en el contenido, abierta en los estamentos formales y variada gracias a la potencia pictórica de unos artistas sabios en todos los sentidos.

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