Cultura

Grazalema, siempre Grazalema

Tras la muy buena exposición de Pep Guerrero, Maru Redondo y Jack Neilson lleva hasta su bello espacio expositivo de la siempre espléndida Grazalema, una muy cuidada muestra de artistas andaluces, partícipes y protagonistas todos de ese momento dulce en el que se encuentra la pintura que, actualmente, se hace en Andalucía. Artistas que participan de esa amplitud de miras que caracteriza la pintura contemporánea, donde todo es posible por los variados planteamientos que suponen una representación con abiertos postulados y desenlaces de amplia significación. Y es que la galería de la calle Mateos Gago de la localidad serrana se ha caracterizado, desde siempre, por apostar por unos autores de muy extensa creatividad, portadores de una variada concepción, con la pintura patrocinando esa diversidad plástica y conceptual que caracteriza las modernas argumentaciones de lo artístico. Además la galería ha mantenido constante la marca de la casa, con artistas que son fieles a su catálogo y que mantienen en ellos una recíproca y absoluta confianza.

A Juan Ángel González de la Calle le viene bien cualquier situación expositiva, su obra, llena de intensidad creativa, asume los más dispares planteamientos conceptuales que puede exigir el hilo conductor de una exposición. Obras de poderosa conformación pictórica y amplia significación, con la realidad cuestionada y cuestionando su representación, nos sitúan en los parámetros absolutos de un artista imprescindible. No se pierdan esa extraordinaria pieza con un espléndido rebaño de ovejas pastando sobre una magnífica alfombra persa.

Ramón David Morales es un artista muy particular, autor de una obra esquemática que busca, desde los fríos registros geométricos patrocinar una pintura de gestos, de enigmas casi jeroglíficos, con objeto de conseguir rutas por donde poder adentrarse en una realidad que nos adelanta abiertas dudas e improbables caminos a seguir.

Carol Diver es una artista que nos presenta un trabajo de mucho análisis, buscando la complicidad con el espectador para que éste imponga una nueva dimensión interpretativa y reorganice la primera intención de la artista. Collages de inquietantes estructura formal que obliga a la mirada a suscribir nuevas proposiciones identificativas.

La obra es Gloria Martín lleva tiempo convenciendo. Sus series están impregnadas de sapiencia, conoce los entresijos del concepto y los lleva acabo ofertándonos una pintura limpia, acertada, justa y con una absoluta carga de expectación. Sus obras nos continúan sometiendo a ese interés jugoso que ella manifiesta por el cual todo se reduce a un especie de contenedor de un hipotético museo ambulante que origina una imposible arquitectura de pulcras imágenes en sus particulares registros de campos apastelados. Joven artista andaluza que va accediendo a las mejores posiciones.

David López Panea es uno de nuestros mejores paisajistas. Su obra, de poderosa estructuración pictórica, nos conduce por un expresionismo de gestos donde la realidad ha sido sutilmente sometida a los positivos excesos de la forma. La naturaleza, a fuerza de gestos cromáticos, suspende sus fáciles concreciones para asumir toda la contundencia de una plástica que el artista domina entusiastamente.

Por último, Felipe Ortega Regalado nos ofrece una pintura de rigurosos planteamientos compositivos, con la realidad asumiendo posiciones mínimas donde todo queda sometido a unos escuetos registros que, no obstante, abren las perspectivas de una significación que marca rutas para que la emoción supere las simples matizaciones de la mirada.

Estamos ante una exposición atractiva en fondo y forma, que rescata de la memoria un arte que, en Grazalema y desde Grazalema garantiza una creciente magnitud. Una muestra para seguir pensando que Grazalema siempre merece una visita.

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