Cultura

Figuras de ensueño

Lo soñado es a veces más intenso que lo vivido, por eso lo onírico es también fuente de creación, como estas dos piezas que llegan también de la fría Finlandia. En la primera, No one, just your friend (Nadie, sino tu amigo), la coreógrafa parte de las noches de insomnio y, como ideas que giran dentro de la cabeza, van apareciendo las tres intérpretes que evolucionan por el espacio escénico. Todas ellas van ataviadas con faldas pantalón blanco en color blanco con aberturas laterales, corpiño color carne -aunque con unos lacitos trasversales rojos, imposibles de apreciar desde el patio de butacas- lo que da una cierta sensación de desnudez, y el cabello recogido en una cola alta, de manera que parecen ser desdoblamientos de una misma persona. Las secuencias inician de manera pausada, con marcaciones de calles de luz, para luego invadir todo el escenario, vacío de escenografía, dando paso a un conjunto muy variado de pasos y movimientos, de gran riqueza visual y expresiva, con los ritmos muy bien diferenciados. La segunda parte presenta un estilo aún más surrealista. Como telón de fondo, la oscuridad se rompe en el lateral izquierdo con un tramo de gasa blanca, recortado de forma irregular y que se recoge hacia un lado como un abanico abierto. Las bailarinas, por su parte, portan un jubón similar al anterior además de un curioso medio tu-tú, de las caderas hacia atrás con unos cortes muy particulares que las transforma en figuras a medio camino entre ánades y náyades, que, con una coreografía contemporánea de matices clásicos, parece traernos la visión de un moderno lago de los cisnes.

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