Comunicación

"Fariña no quiere ser símbolo de nada"

  • Nacho Carretero, autor del reportaje más célebre sobre el narcotráfico gallego, se convierte en el 27 ganador del prestigioso premio nacional Agustín Merello de periodismo

Nacho Carretero recibiendo el galardón de manos de Agustín Merello en presencia del presidente de la APC, Diego Calvo Nacho Carretero recibiendo el galardón de manos de Agustín Merello en presencia del presidente de la APC, Diego Calvo

Nacho Carretero recibiendo el galardón de manos de Agustín Merello en presencia del presidente de la APC, Diego Calvo / Jesús Marín

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El periodista Nacho Carretero (A Coruña, 1981) se convirtió ayer al recibir el premio que honra la memoria de Agustín Merello en miembro de uno de los ‘clubs’ más prestigiosos y exclusivos de este oficio en España, el de los periodistas de raza que ejercen este trabajo sin pensar qué callos pisan. Sin embargo, Carretero, tras afirmar sentirse honrado por ser un premio que le otorgan compañeros de profesión, dijo haber huido siempre de “todo tipo de épica”. Y eso que se supone que con su obra más célebre, la aclamada Fariña, el reportaje que recorre los años duros del narcotráfico gallego, ha pisado callos notables de las mafias de su tierra, pero “yo los únicos disgustos que he tenido han sido cuando he escrito de fútbol. Me han llegado hasta a amenazar de muerte, pero con los narcos tranquilidad absoluta”.

No tanta tranquilidad. Fariña iba por su décima edición, era un insospechado éxito, cuando en un plazo brevísimo de tiempo el libro fue secuestrado por la demanda de un ex edil del PP mezclado con el contrabando y se estrenó una serie de enorme éxito basada en su obra en Antena 3. Y entonces Carretero, que había tenido que sobrevivir de freelance, que había escrito Fariña pensando que era necesario renovar el lenguaje de los viejos libros sobre el ‘narco’ y que quizá interesaría en algunos lugares de Galicia, se convirtió en un fenómeno social.

Diego Calvo, presidente de la Asociaciónde la Prensa de Cádiz, institución que otorga el premio con el apoyo de Unicaja, leyó el fallo de jurado y quiso subrayar que “los motivos de este premio no están en el secuestro del libro ni en la serie de televisión, sino en el trabajo de un periodista riguroso cuyos trabajos van más allá de un libro que es cierto que ha sido incómodo para el poder, que es una de las funciones que debe cumplir el periodista”. Calvo se congratuló de que cuando se falló el premio el libro estaba secuestrado y “hoy ya es un libro libre”. Carretero, además de Fariña, ha publicado otros dos libros, uno sobre la historia del equipo de su ciudad, el Deportivo, y otro sobre el español en el corredor de la muerte Pablo Ibar.

Carretero quiso quitar algo de hierro a las palabras elogiosas y dudó de que “el secuestro haya tenido que ver con ninguna conspiración de ningún tipo ni pretendo que Fariña sea un símbolo de nada. Muchos me decían que el secuestro del libro había supuesto una buena campaña de marketing y yo no lo niego, pero es algo muy desagradable porque de lo que se trata es de no estar callado y, mientras duraba el secuestro, alguien podía dudar del rigor, que era algo de lo que nunca me había separado durante la escritura del libro”.

También dijo sentirse complacido de haber descubierto una asociación de la prensa como la de Cádiz “tan viva y compuesta por gente que quieren y creen tanto en el periodismo”.

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