Cultura

Evaristo Montaño presenta cuentos de un inconsciente en la Fundación Ory

  • El escritor jerezano da cuenta de su libro, publicado en la colección Nuevas Voces de Canto y Cuento, hoy en el Reina Sofía

Una trama arrebatadora: "El niño se empeña en mirar dentro del pozo que hay detrás de su casa. Su hermano mayor lo aúpa hasta el brocal y, al asomarse, se le caen las gafas de pasta. Este hecho se repite en varias ocasiones: cada vez que el niño se asoma al pozo, se le caen las gafas. Muchos, muchísimos años después, un grupo de arqueólogos encuentra entre las restos de un pozo (datado por el silicio15 como de me-diados del siglo XX) unos extraños artefactos. Posiblemente pequeñas máscaras votivas. Por la cantidad creen que fueron ofrendas a algún dios olvidado del inframundo." Es un cuento entero. Un microcuento. Se llama Arqueología y está recogido en Cuentos de un inconsciente, el libro publicado por la editorial Canto y Cuento, en su colección Nuevas Voces,que hoy presenta el pintor jerezano Evaristo Montaño (1960), en la Fundación Carlos Edmundo de Ory, en el Centro Cultural Reina Sofía, a partir de las 19,30 horas.

Montaño, que será presentado por Ricardo Rodríguez, al igual que ya sucedió hace días en la Fundación Caballero Bonald, ha compaginado tareas empresariales con su trabajo como profesor de la escuela municipal de Arte de Arcos. Participante activo en numerosos talleres de escritura creativa, compagina su escritura con la pintura, que es para lo que estudió en la antigua Escuela de Artes y Oficios.

El volumen que hoy da a conocer en la Fundación Carlos Edmundo de Ory es una selección de su microescritura, cuentos que apenas superan los dos párrafos, como el que se ha seleccionado para la página de facebook de la editorial, llamado La bella dormilona: "AHÍ yacía, tan hermosa que él no podía mirar para otro lado. Entonces, la besó. Pero tan pronto la besó, la princesa entreabrió los ojos y, despertándose, dijo: Media horita más, por fa".

Como en alguna ocasión ha explicado, sus microcuentos se inspiran en peregrinos sueños y su técnica son pinceladas que retratan pequeños acontecimientos salpicados de sentido del humor y de incógnitas, dejando, como todo buen microcuento, un campo abierto a la configuración del lector de la propuesta que hace el escritor.

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