Cultura

Cervantes 2016 nace con el fin de reactivar la lectura del clásico

  • El encuentro celebrará su primera cita este martes A lo largo del año, doce cervantistas revisarán la figura del escritor desde la actualidad

El caso de El Quijote es bastante inusual: un clásico absoluto, conocido hasta la saciedad a través de clichés e iconos, que apenas sí se lee, "ni siquiera -indica la profesora de la UCA, Ana Sofía Pérez-Bustamante- dentro del ámbito universitario español".

Por eso, el principal objetivo del proyecto Cervantes 2016, que comienza la semana que viene y que se extenderá a lo largo de todo el año, es la animación a la lectura del clásico. Coordinado por Pérez-Bustamante, y organizado por la Real Academia Hispanoamericana en colaboración con la Universidad de Cádiz, la cita reunirá hasta diciembre a doce autores expertos, de una forma u otra, en Miguel de Cervantes. Entre ellos, nombres como Andrés Trapiello, José Luis Girón Alconchel, Luis Alberto de Cuenca o Jesús Maeso.

La iniciativa destaca dentro del limbo que, desde la administración, parece haber afectado a la organización de actos con motivo del 400 aniversario de la muerte de Cervantes. Un vacío que, apunta Pérez-Bustamante, puede responder a varios factores. Por un lado, la saturación con las distintas efemérides del 97 y de 2005. "Hasta el año pasado -explica-, a nivel gubernamental se estuvieron poniendo en marcha iniciativas fabulosas, y quizá haya pillado algo cansados. Porque existe incluso una Gran Enciclopedia Cervantina en marcha, el Instituto Cervantes ha realizado una edición estupenda de El Quijote a cargo de Francisco Rico y está la Biblioteca Cervantes Virtual, con muchos contenidos de calidad al alcance. Quizá habría que reeditar en condiciones la poesía y el teatro cervantinos, que son sus obras menos conocidas, porque El Quijote y Las Novelas Ejemplares y los entremeses ya están bien editados... Ha sido una mezcla de desidia ante la incertidumbre política, el reguero de acontecimientos cercanos y la crisis, que siempre influye: sin dinero, evidentemente, no hay proyectos".

Pérez-Bustamante también comenta otros aniversarios a los que este año puede pasar factura el vacío de poder, como el nacimiento de Blas de Otero, ya que "no hay nada organizado, más allá de la edición de su poesía completa".

Cervantes 2016 ha sido posible, de hecho, gracias a la subvención de la Dirección General de Políticas e Industrias Culturales y del Libro. Un experto en el Siglo de Oro, Rogelio Reyes Cano, será quien imparta la primera de las doce charlas que integran la iniciativa, el próximo 26 de abril -con una ponencia que tratará sobre la lucidez de la locura y sobre el "itinerario sevillano de Cervantes, que es tan importante en su vida como en su obra"-.

La serie de conferencias del encuentro presentará un hilo común: la revisión de la figura de Miguel de Cervantes desde la mentalidad actual: "Todos los momentos históricos -indica la coordinadora- rinden el pasado e intentan adaptarlo al presente". Pérez-Bustamante cita al catedrático de la Complutense de Madrid, José Manuel Lucía Megías, que muestra en La juventud de Cervantes cómo el escritor fue un hombre "completamente típico de su época, en cuanto a biografía y vida". "Esto contrasta con un texto de Harold Bloom (que debió escribirlo en estado de obcecación) -prosigue- en el que se indigna porque el rey de España no se molestó en sacar de la cárcel a Cervantes, dejando escapar la evidencia de que Miguel de Cervantes no era más que uno de los 25.000 cautivos con cuyo secuestro hacían negocio los corsarios berberiscos. Bloom también señalaba que tal vez Cervantes tenía un negociete organizando las evasiones, teoría muy rechazada por el resto de cervantistas".

Otro de los participantes, indica Pérez-Bustamante, Jordi Gracia, se centra en cómo un hombre que "compartía todos los ideales típicos de su época, en su vejez se va desengañando de todo y es cuando realmente adquiere una enorme libertad: ya no cuentan con él, es una carga, y por eso se puede permitir salirse de los preceptos y las normas y escribir una novela como El Quijote cuando ya no espera absolutamente nada. Esta crisis de los valores heredados es exactamente lo que ocurre hoy en día. Jordi Gracia inicia su biografía con un esquema que no puede ser más actual, cuando un joven Miguel de Cervantes ve cómo embargan los bienes de la casa de su padre".

Pérez-Bustamante también recuerda la aproximación de Javier Cercas a la obra de Cervantes, en la que defiende la existencia del "punto ciego" como virtud de la fórmula de la nueva novela: es decir, la presencia de un planteamiento que no tiene una respuesta definida o en el que la respuesta es toda la novela. "Como ejemplifica Moby Dick, donde no sabemos si la ballena blanca es una personificación del mal, como cree Ahab, o de lo bueno y justo que es asediado. En la novela moderna -continúa-, todo es ambiguo y equívoco".

"El mundo de Cervantes ponía a prueba ese concepto tan de moda ahora, que es la resiliencia. Un concepto especialmente útil en una crisis como la actual, que viene a decir mucho de la dignidad de las personas -explica la coordinadora-. El filósofo Javier Gomá se plantea, por ejemplo, si El Quijote podría ser un modelo ético para el hombre actual, haciendo hincapié, además, en hasta qué punto la vida de Cervantes está sesgada a partir de la imagen que nos transmite en la novela, la hemos reconstruido a través de don Quijote o es la imagen de una vida".

De modo que, sólo según este breve acercamiento, El Quijote es actual. Fue innovador y fundacional. Sabemos que encierra una ternura desgarradora. Nos hace sonreír, empáticos, cuando nos habla. Si esto es así, si la novela de Cervantes guarda todo esto, entonces, ¿por qué -volviendo al principio-, por qué no se lee?

Se podría pensar que los hábitos del lector han cambiado, que la lectura veloz y corta vigente en la web y en las redes sociales supone un handicap "algo que, por supuesto, no deja de ser cierto -explica la profesora-. Pero también es verdad que muchos de los superventas de hoy en día son volúmenes largos, que implican un gran compromiso lector, o series, que implican un compromiso aún mayor. Yo pienso que el tema del volumen no es importante siempre y cuando se capte la atención del lector, algo que hoy en día se hace cada vez más complicado. El factor sorpresa fue algo que Cervantes dominó en su época: para el lector de su tiempo, lo que proponía era una absoluta novedad. Ahora ya no: la fórmula se ha extendido mucho, la metaliteratura, la ambigüedad... ya no nos sorprenden. Es cierto que muchas veces, El Quijote parodia la moda del barroco, pero el escepticismo ya es un valor asumido para nosotros, no es rompedor".

"Y por otro lado -apunta-, está la diferencia del lenguaje. Hoy día, las frases son mucho más cortas, y en Cervantes están llenas de subordinadas y la idea fundamental se pone al final. Por eso Andrés Trapiello propone reescribirlo a lenguaje contemporáneo y lo menos discutible del texto es invertir el orden de las frases. Un orden mucho más directo, inmediato y rápido".

Además de los acercamientos "discutibles" que ha tenido la obra en cine, series y dibujos animados, una iconografía que está "muy infiltrada" en la mentalidad colectiva. "Desde su inicio, El Quijote fue una obra de tal éxito que comenzó a ilustrarse desde muy pronto, e iconográficamente hay de todo, preciosas ediciones ilustradas, vitolas, ex libris, álbumes de cromos... Hay un arquetipo muy hecho del personaje, algo que quizá actúe como elemento disuasorio a la hora de acercarse a la novela, porque creemos que ya lo sabemos todo, que no vamos a encontrar nada nuevo".

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