Cultura

Cecilio Chaves baja a las calles de Cádiz y emprende nuevos caminos

  • El pintor gaditano expone en la Galería Benot sus últimos trabajos, en los que incluye azoteas en la noche, formatos circulares, composiciones volumétricas y 60 piezas de pequeño formato

Cecilio Chaves, el pintor de las azoteas y cielos gaditanos baja a la calle, se nutre de vivencias y emprende nuevos caminos. Su regreso a la ciudad de su niñez, le ha insuflado de ideas, de proyectos, de una prolífica pintura que ayer se presentaba ante un numeroso público en la Galería Benot.

Desde esta sala incondicional a su carrera, Chaves presenta una obra más reposada, pero rociada de nuevos aires. "La mejor exposición que hasta ahora he hecho, o al menos con la que me siento más satisfecho", explica contundente el gaditano, durante el recorrido por la exposición.

Y es que a sus inconfundibles azoteas se suman nuevas perspectivas no sólo paisajísticas, con nuevos rincones por explorar de la ciudad, sino también puramente técnicas y matéricas.

Entre pretiles y torres miradores, Cecilio Chaves se asoma, por ejemplo, a la llamada de la luz nocturna, en la que nunca antes se había mecido su obra y a la que dedica una serie. "Antes, cuando venía a Cádiz, hacía fotos de las azoteas por la noche. Pero ahora que vivo en una azotea, percibo que la luz es distinta a la de estas fotos, así que mi retentiva actúa a la hora de devolverle esa luz más natural", explica. Estos primeros coqueteos con la luz de la luna y del amarillo anaranjado de nuestras farolas, arrancó casi por casualidad. "Estaba en mi estudio, y justo antes de marcharme cogí acrílico negro y planté una primera mancha en una obra que estaba trabajando. Al día siguiente, cuando volví, vi cómo se convertía en el inicio de una pintura nocturna".

Y así se estrenó en esta pintura silenciosa, que le ha brindado nuevas satisfacciones. "Me ha gustado mucho, porque tiene otros matices, me permite más juego de cara a la abstracción. Me resulta más espectacular", asevera. Y mientras muestra una pieza de la noche oteada desde su casa de la calle Barrocal, habla de sombras más oscuras que las que proporciona la luz del sol, pero de fogonazos más cálidos cuando se trata de luz artificial de las calles.

En esta nueva propuesta no sólo se ha dejado embaucar por el ambiente más crepúsculo de las alturas gaditanas, sino también por la nostalgia de otros tiempos pasados en los que inmortalizaba la imagen de Cádiz con la cámara de carrete, y la montaba en panorámica con varias fotografías superpuestas, antes de comenzar un nuevo cuadro. Una práctica entonces muy habitual, a la que ha querido rendir una especie de homenaje, que ahora se traduce en su obra en composiciones volumétricas. Es decir, en varias tablas superpuestas en las que recrea esta imagen de una azotea gaditana desglosada en varias piezas .

Para ello ha tomado fotografías y las ha montado una vez impresas, antes de pasarla al lienzo. "Hace ya tiempo que me interesa mucho la obra volumétrica", como muestra sus cajas escénicas, de la que también trae un pequeño aperitivo a Benot.

Frente a este nuevo formato, otro también novedoso en su trayectoria. Piezas en formato circular, trabajadas a modo de ojo de pez, como los espejos de seguridad que salpican las esquinas de las calles y plazas.

"Me apetecía pintar en formato circular, y comencé un trabajo de una azotea. Pero entonces mi pareja me sugirió que le recordaba a estos espejos, que le diera forma en ojo de pez". Dicho y hecho. Chaves bajó a la calle, y las retrató pictóricamente como si se reflejara en uno de ellos, que también inserta en la serie, evidenciando el juego de su obra. "Tenía ganas de pintar calles y pensé que éste era el momento".

El momento de bajar, pisar el suelo, las estrechas callejuelas del centro, hasta desembocar incluso en su Caleta, que también representa por primera vez, con la inigualable estampa del camino de San Sebastián, y a la inversa, la Caleta de fondo vista desde el propio castillo, en una imagen más inédita.

Y frente a sus obras de gran formato, que recibe al cliente nada más pisar la galería, una serie de 60 obras de pequeño formato -de 20x20- , montada a modo de un gran puzzle compuesto por todas las piezas del universo Chaves. Un gran muestrario con obras en papel y enmarcadas a precio muy asequible, algunas de las cuáles ya exhibía en apenas unas horas de montaje el punto rojo de 'vendido'. "Vaya, qué bien", se percataba su autor mientras argumentaba que el año había sido de lo más prolífico. El año del regreso al hogar, a la tierra, a sus cielos y a sus suelos. De apertura de nuevo estudio, colmado de obras y proyectos. En definitiva, un punto de inflexión en la carrera del artista.

Pintura. Galería Benot, Hasta el 10 de enero, de lunes a viernes, de 10:00 a 13:30 y de 17:30 a 21:00. Sabados, de 10:30 a 13:30.

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