Cultura

Canciones que salvan vidas

Musical, EEUU, 2014, 104 min. Dirección y guión: John Carney. Fotografía: Yaron Orbach. Música: Gregg Alexander. Intérpretes: Keira Knightley, Mark Ruffalo, Hailee Steinfeld, Catherine Keener, James Corden, Mos Def, Maddie Corman. Cines: Bahía de Cádiz, Bahía Mar, Yelmo, Cinesa Los Barrios.

Los preciosos ridículos suelen distinguir entre cine de autor y cine alimenticio al referirse a las obras de los creadores que alternan proyectos personales y comerciales. A veces, como en tantas ocasiones le sucedió a Polanski y a Coppola, los segundos solían ser superiores a los primeros (salvo que alguien crea que Che? es superior a Chinatown o que Tetro lo es a El padrino I y II). Una variante de este mal es la acusación de autor-que-se-vende dirigida a quien arranca con una película independiente y gracias a su éxito prosigue su carrera en el cine comercial. En este caso siempre le perseguirá el fantasma de la apostasía autorial quedando sus otras películas, por buenas que sean, marcadas por el estigma de la comercialidad.

Que esto son prejuicios lo enseña la historia del cine; y a quien no se deje engañar por los preciosos ridículos, también el día a día. Vean el caso de John Carney. Este músico debutó en su Irlanda natal como director con un drama juvenil lleno de tragedia y esperanza (¡vaya por Dios!) llamado Viviendo al límite. Cinco años más tarde triunfó internacionalmente con la pequeña (barata), grande (en talento) y multipremiada Once, un original musical independiente que le abrió las puertas de Hollywood (o del cine independiente que Hollywood distribuye como una marca blanca) para la realización de Begin Again, que retoma el tono de musical callejero folk con más medios y más lujoso reparto. ¿Pierde algo Carney con esta traición? Nada. Al contrario, gana mucho.

Begin Again supera a Once jugando en el mismo terreno del musical a pie de calle, casi como si fuera una variación sobre ella. Un productor musical que ha ido tirando sus ideales y su vida como si fueran lastre para ascender en su profesión atraviesa un mal momento. Una cantautora arrastrada hasta Nueva York por el amor se encuentra perdida y sin amor. El encuentro entre los dos náufragos urbanos (espléndidos Mark Ruffalo y Keira Knightley) se convertirá en una historia Fénix para él (resurgir de las cenizas de sus ideales) y una historia Pigmalión para ella (encontrar a quien dará forma a su talento). El estudio en el que desarrollarán su proyecto será Nueva York, la propia ciudad convertida en plató y estudio, coprotagonista no secundario, presencia fascinante como tal vez no se había visto en un musical (o en una película en la que la música sea esencial) desde West Side Story y Manhattan.

A partir de aquí tienen todo lo que una película puede ofrecer: romance, canciones, realismo, ensoñación, esperanza, reflexiones sobre la independencia creativa y el mercado musical o sobre el papel de la música y del cine en nuestras vidas... Muy especialmente sobre el poder de las canciones para, a la vez, retratar y transfigurar la realidad. En este sentido, además de una película inteligente y deliciosa, Begin Again es lo más parecido a un ensayo sobre la música en el cine (hasta con homenajes a maestros como Randy Newman) y sobre las alteraciones que provoca al yuxtaponerse a las imágenes.

Volviendo al origen del musical cinematográfico -los esfuerzos por montar un espectáculo (La calle 42), su supervivencia adaptándolo al aire libre (Volando a Río), ambas de 1933, y hasta la aludida Ha nacido una estrella- Carney prosigue abriendo nuevos caminos a un género que parecía muerto y está siendo resucitado por obras como Amanece en Edimburgo, Once y esta Begin Again. En una línea que tal vez descubrió Woody Allen con Todos dicen I Love You hace 18 años.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios