Cultura

Benítez Reyes mezcla 'collages' y microrrelatos en su último trabajo

  • El escritor abre una nueva colección de Zut con sus 'Formulaciones tautológicas'

El poeta, narrador y ensayista Felipe Benítez Reyes (Rota, Cádiz, 1960) ha mezclado collages y microrrelatos en su último libro, Formulaciones tautológicas», con el que la malagueña editorial Zut abre una colección titulada '+ que 1000 palabras'.

Simposios de gigantes, señoritas de cabezas tan grandes que acaban presas, niños bicéfalos, hospicios, cocodrilos, jinetes que vuelan y caballos que bucean, novias invisibles, domadores enamorados, vigilantes nocturnos, familiares de personajes de Borges y gastronomía a base de chuletas de chivo expiatorio, además de gente de Catalayud que muere "como si fuera de Vigo" forman parte de estos relatos e inspiran o son inspirados por estas imágenes. "Tanto en los collages como en los textos me he acogido a unos procedimientos propios del surrealismo, en gran parte porque no tenía otra opción -explica el escritor-. La verdad es que si yo no fuera de Rota, y si no estuviésemos ya en el siglo XXI, me convertiría en un surrealista ortodoxo durante lo que me quedase de vida, para poder hacer todas las diabluras que se me ocurrieran".

No obstante, Benítez Reyes se ha conformado con dar a la imprenta este extraño e imaginativo libro, como conformándose, pero siempre con humor: "A estas alturas, y siendo de pueblo, me temo que voy a tener que conformarme con ser un escritor meditativo".

"De niño, quería ser pintor -confiesa- pero a mi hermano pequeño, Manuel Antonio, le dio por los pinceles y lo hacía mucho mejor que yo, de modo que me acomplejé y opté por otras cosas". Una renuncia que, sin embargo, nunca fue "total": "De ahí que me guste hacer 'collages', en los que sólo hay que manejar las tijeras con un poco de tino y aplicar un factor anómalo a unas imágenes ya hechas".

El escritor ha confesado su gusto por el collage entendido "como una imagen de extrañeza, como una especie de disparate visual, aunque procurando que provoque una especie de sugestión narrativa, que es lo que he hecho en este libro, aunque al revés: primero hice los collages y luego inventé unos relatos sobre ellos". Y ha justificado estas inclinaciones suyas en una larga tradición de escritores con aficiones pictóricas, como Juan Ramón Jiménez, García Lorca, Chesterton, Blake, Gómez de la Serna, Alberti o Víctor Hugo. Una larga tradición para la que ha encontrado una razón: "Supongo que pasar de jugar con palabras a jugar con imágenes resulta desintoxicante, porque el trato profesional con las palabras intoxica".

Benítez Reyes ha asegurado que sus collages los hace con recortes de revistas del siglo XIX que compra en almonedas y librerías de viejo: "Formulaciones tautológicas puede considerarse un libro híbrido; no es exactamente un libro de microrrelatos ilustrado con collages ni un libro de collages complementados con unos textos; me gustaría que se entendiera más bien como un libro anómalo que permite la interacción de palabra y de imagen".

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