Cultura

Alex de la Iglesia se ríe de sí mismo en 'Recuérdame que te odie'

Aún más barroco y disparatado que en sus películas, Alex de la Iglesia se ríe de sí mismo y de sus aciertos y errores en su segunda novela, Recuérdame que te odie, el delirante periplo por Madrid de un editor de cómics reconvertido en detective.

"Todos los creadores utilizamos el charco de nuestra cabeza para chapotear constantemente. Es más fácil entender las cosas si las has vivido", explica el director bilbaíno. Recuérdame que te odie (Planeta) cuenta la historia de Rubén Ondarra, un editor de cómics agobiado por la desaparición de un famoso dibujante Bruno Kosowsky, que no le ha entregado a tiempo su nueva y esperada obra. La decisión de lanzarse a su búsqueda le arroja a un delirante viaje en el que, a los ojos de su neurótico protagonista, los porteros de edificios toman forma de alienígenas.

"Cuando escribes, lo que te apetece es entretener y que el lector o el espectador se divierta siguiendo a los personajes", asegura. Por eso, no sólo hay guiños a lo que le ha pasado, sino también a lo que quisiera que le pasara.

De la Iglesia cree que "la reflexión no funciona si te paras" y que "el desorden es necesario" para que broten las ideas, una actitud que más de una vez le ha llevado a encontrarse en situaciones "complicadas": "La vida -concluye- es un guión absurdo con un primer acto que promete mucho, un segundo que no acaba nunca y un tercero que no existe".

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