Cultura

Adiós a Anita Ekberg, la diosa de Trevi

  • Muere a los 83 años en su casa de Roma la actriz Anita Ekberg, musa monumental de Fellini y protagonista en 'La dolce vita' de una de las escenas más imborrables de la historia del cine.

Agosto de 1958. Pierluigi, maestro de fotógrafos en los años en que Roma era "Hollywood sul Tevere", apodado Lux malvada o envidiosamente por sus colegas porque en aquellos años el jabón se anunciaba como "el que usan nueve de cada diez estrellas" y él era el fotógrafo que lograba cazar a nueve de cada diez de las muchas estrellas que entonces rodaban en Cinecittà y daban vida a las noches de Via Veneto, afirmó años después que él le inspiró a Fellini la secuencia de la Fontana di Trevi: "Conocía a Anita Ekberg antes de La dolce vita, éramos amigos desde los tiempos en que rodó en Roma Guerra y paz. Salíamos muchas veces, íbamos a bailar. Una noche de agosto de 1958, Anita, que bailaba siempre descalza, se hirió un pie. Al volver a Roma a las cuatro de la madrugada pasamos por la Fontana di Trevi, completamente desierta. Anita me dijo que parara el coche para lavarse el pie. Le dije que estábamos a cinco minutos de su casa, pero ella insistió. Se bajó del coche, se levantó la falda y se metió en la fuente. Cogí la cámara y la fotografié. Recuerdo que no había nadie, sólo dos jóvenes carabinieri. No dijeron ni media palabra. Estaban fascinados contemplando este monumento de mujer metida en la fuente, enseñando las dos hermosas columnas de sus piernas". ¿Verdad o mentira? ¡Y qué más da! Fellini había conocido a Anita Ekberg -Anitona para él- en Londres, quedando lógicamente fascinado por su monumental belleza; y en cuanto se planteó en el guión el episodio de la actriz americana, pensó en ella (o tal vez escribió el episodio para hacerle ir a Roma).

16 de marzo de 1959, 11:35 de la mañana, estudio 14 de Cinecittà. Se inicia el rodaje de La dolce vita. La preparación ha sido complicada. Cuatro productores han desistido antes de que Angelo Rizzoli la financie. Il commendatore está en el estudio rodeado por su corte. Fellini lo mira antes de la primera claqueta y le dice con zumbona solemnidad: "¡Momento histórico!". Anita Ekberg está vestida de cura. Se rueda su subida a la cúpula de San Pedro. El trabajo se alarga. Son las siete. El contrato de la actriz estipula que no rodará primeros planos por la tarde. Subido en la grúa Fellini le tira besitos con la punta de los dedos. Todos saben que le va a pedir algo. Baja de la grúa, bailotea en torno a ella, que se ríe: "Oh Federico... You grandi bambino". Sin dejar de bailotear en torno a la Ekberg, Fellini le dice, mezclando dialecto romano e inglés: "Perché non devi girá il primo piano? Sei fresca como una rosa. You're fresh like a rose, beautifil, georgeous... Dai, Anitona, che poi annamo a magnà" (lo último es puro romano: "Anda, Anitona, que después vamos a jamá"). Y el primer plano se rodó.

Marzo de 1959, una y media de la noche, Fontana di Trevi. Se rueda la secuencia mítica de la fuente. En medio de ella, sobre el agua, en una larga pasarela en cuyo extremo está situada la cámara, el director de fotografía y Fellini disponen el plano. Una multitud difícilmente contenida abarrota la plaza. Al pie de las esculturas, metida en el agua hasta las rodillas, está Anita con su escotado y empapado traje de terciopelo negro. Mastroianni espera las instrucciones para entrar en la fuente, protegido del frío por unos plásticos bajo el traje y una botella de vodka. Señalando a la Ekberg, Fellini le dice al crítico Tullio Kezich, que está escribiendo el diario del rodaje: "¿Dónde se puede encontrar otra así? Le he hecho hacer cosas que no le obligarían a hacer ni a un caballo de circo. ¡Y ahora la tiro al agua!". Tras lo cual le lanzó un beso a la actriz, que aguardaba instrucciones en el agua temblando de frío, diciéndole: "Anitona! My Darling! Ahora voy y te lo explico todo".

Primavera de 1986, casa de Anita Ekberg. Fellini ha decidido incluir en su nueva película a medias autobiográfica L'intervista una visita a Anita en su villa de Genzano. Le acompaña Mastroianni vestido de Mandrake el Mago. Con su varita mágica Marcello hace surgir una pantalla sobre la que se proyecta la secuencia de la fuente de Trevi de La dolce vita. Han pasado casi 30 años. Marcello y Anita, envejecidos, contemplan emocionados, cogidos de la mano, las imágenes en las que parecen dos hermosos semidioses. Sobre esta secuencia dijo Fellini: "Nunca me voy a cansar de estar agradecido a Anita Ekberg y, sobre todo, de admirarla. Es graciosa, sabia, humilde. Marcello y yo fuimos a visitarla a su casa de Castelli Romani, donde vive como una divinidad campestre, serena, tranquila, imperturbable, sin que el pasar de los años la turbe mínimamente. La gracia y disponibilidad con que ha aceptado aparecer en L'intervista, aceptando el contraste con su imagen gloriosa de La dolce vita, me han conmovido".

11 de enero de 2014. Ha muerto Anita Ekberg. Fellini falleció en 1993 y Marcello en 1996. ¿Se apagó el último destello del esplendor de aquella noche de marzo de 1959? ¿Ha ganado la muerte o el arte que lucha contra ella? Anitona, la vital, carnal, rebosante de salud, fuerza y belleza diosa de Trevi ha muerto. ¡Qué ganas de recitar a Wordsworth! "Aunque el resplandor que en otro tiempo fue tan brillante...".

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios